Ladrones de la felicidad: consigamos dominar esas fuerzas que tenemos

Ladrones de la felicidad

Las tradiciones enseñan que por naturaleza somos felices y estamos en armonía si conseguimos dominar esas fuerzas que tenemos en nuestro interior. Los ladrones de la felicidad no están en el exterior sino que son los filtros que ya existen en nosotros. Conozcamos esos ladrones para tener claro quiénes son los que roban nuestra felicidad.

Ladrones de la felicidad ¿Cuáles son?

Primer ladrón: El control

Este ladrón nos quiere hacer creer que podemos controlar la vida, en lugar de aceptarla como es. Lo que provoca infelicidad es el deseo de que la vida sea diferente de lo que es.

Tener metas en la vida e incluso desear algo que pase en un momento determinado no afecta nuestra felicidad. El problema radica cuando nos apegamos a controlar el resultado y es ahí donde empieza a robarnos felicidad.

Acepta en todo momento las cosas tal y como son. Influye en lo que puedas y a la vez elige aceptar lo que sucede en cada momento.

Segundo ladrón. La arrogancia

La arrogancia se basa en la idea de la separación. Al considerarnos diferentes a los demás nos estamos centrarnos en nuestra identidad ilimitada perdiendo de nuestra vista nuestra verdadera naturaleza.

Cuando te obsesiones con la historia de tu vida recuerda que formas parte de una historia mucho más importante. El ladrón de la felicidad quiere que te sientas a mirar tu reflejo pero en ello no conseguirás tu felicidad.

Tercer ladrón. La codicia

La codicia no es un deseo cualquiera, es esa parte de nosotros que mira hacia afuera y se fija en lo que tienen los demás, o en algo que no tenemos volviendo a nosotros en forma de envidia.

Cuarto ladrón. El consumismo

Siempre que sientas la tentación de comprar algo pregúntate si eso te aportará felicidad. El problema no radica en ese objeto sino en creer que eso te hará feliz.

Quinto ladrón. La comodidad

La evidencia de que la comodidad es un ladrón de felicidad es porque nuestro cerebro le gusta el cambio. Así también a tener experiencias nuevas, enfrentarnos a nuevos retos y aprender nuevas habilidades. La rutina es letal para el ser humano.

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