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Las enfermedades más comunes de los pies y cómo prevenirlas

enfermedades comunes de los pies

Los hábitos podológicos con mucha frecuencia son los grandes ignorados en cuanto a cuidados personales rutinarios se refiere. Algo que ciertamente cuesta mucho entender, puesto unos pies sanos además de ser los responsables de una correcta pisada, también garantizan el soporte necesario para desenvolvernos con normalidad a lo largo de nuestra vida. Por ello, resulta determinante darles a estos, la misma o incluso más importancia al momento de pensar en elementos que promuevan nuestro bienestar en general.

En este sentido, lejos de la pedicura estética que realizas tal vez un par de veces al mes, especialmente si eres mujer; visitar una clínica podológica para revisiones preventivas, escoger un calzado acorde a las características del pie o saber cómo cortar las uñas en casa, son solo algunas de las consideraciones que toda persona debería tener muy presente. Especialmente, si se desea prevenir algunas de las enfermedades comunes de los pies, y que pueden convertirse en un auténtico problema a largo plazo.

Suponiendo que hayas llegado hasta aquí porque te preocupe mantener las salud de tus pies, además quieras evitar patologías que interfieran en este objetivo, en este artículo te contaremos cuáles son las enfermedades más comunes que atacan esta zona, cómo se originan y algunas recomendaciones para prevenirlas.

Enfermedades más comunes de los pies

Muchas de las enfermedades comunes en los pies, se pueden prevenir con una visita habitual al podólogo. Imagen vía Freepik.es

Aunque muchos opten por omitir u olvidarse de cuidar la salud e higiene de los pies, esto resulta bastante sencillo siempre que se incluyan prácticas habituales en la rutina. Sin embargo, tampoco hay que olvidar que al ser una parte del cuerpo que está expuesto a diversos agentes externos que pueden afectar su bienestar, como es el caso de la humedad, roce con el calzado, herramientas podológica o el exceso de peso corporal, siempre será necesario acudir con profesionales en el área para el descarte de condiciones desfavorables. Éstas pueden ir desde una simple infección a consecuencia de no secarse los pies bien luego del baño, hasta la prevención de una lesión más seria por medio de una evaluación biomecánica.

A continuación, te contamos cuáles son las patologías de los pies más frecuentes:

1. Hiperqueratosis plantar

O mejor conocido como durezas o callosidades. Se origina por el engrosamiento de la capa más superficial de la piel, a consecuencia de la acumulación de células muertas. La hiperqueratosis puede ocasionar un color amarillento en las zonas de la planta del pie, el talón o los dedos y la causa por lo general suele ser el roce o fricción con el calzado, pero también puede producirse a causa de un mal apoyo al pisar, el uso de un zapato inadecuado o deshidratación.

Si bien no suele producir dolor alguno, puede ocasionar una mala apariencia del pie y resultar bastante molesto al tacto. Además, existen otra serie de condiciones no tan comunes, como es el caso de las verrugas plantares ocasionadas por el Virus de Papiloma Humano (VPH) que pueden confundirse con callosidades. De allí, la importancia de acudir al podólogo en caso de que éstas lesiones sean frecuentes o se tornen muy notorias.

Si lo que buscamos es prevenirlas, también puedes considerar los siguientes cuidados de forma particular:

  • Elegir un calzado adecuado con características ciertas características básicas: horma amplia, suela fina, materiales de calidad y transpirables, que aporte buena estabilidad y de preferencia de tacón plano (al menos los de uso diario).
  • Exfoliaciones superficiales de forma regular: bien sea por medio de básicos como la piedra pómez u otras herramientas podológicas que arrastres las células muertas y/o descamadas.
  • Mantener una correcta higiene: lavarlos en profundidad, pero más importante aún, asegurar un correcto secado para evitar las infecciones o callosidades por humedad.
  • Hidratación: el uso de cremas que ayuden a combatir la piel seca y descamación debe extenderse también a nuestras extremidades inferiores, actualmente existen muchas creadas especialmente para esta zona que previenen el desarrollo de este tipo de lesiones.

2. Onicocriptosis

Es sin dunda una de las enfermedades comunes de los pies, pero es mucho más fácil reconocerla como “uña encarnada”. Se trata de una lesión ungueal que se genera por la penetración de la uña en los tejidos blandos alrededor de los dedos, desencadenando en muchos casos infección bacteriana e inflamación. Las causas que lo originan van desde las más simples, como es el caso de un corte de uñas inadecuado o el uso de zapatos más pequeños, hasta alteraciones anatómicas por factores como la obesidad mórbida o algunos tipos de diabetes.

A diferencia de la condición anterior, la onicocriptosis sí que puede llegar a ocasionar un dolor punzante e incluso agudo que incapacite a la persona para caminar. Por ello, es determinante acudir a una revisión podológica desde el primer momento que se genera la lesión, a fin de evitar que esta pueda agravarse al punto de requerir intervención quirúrgica.

Los cuidados particulares para prevenir la uña encarnada son los siguientes:

  • El corte de uñas debe ser regular: para evitar que se formen carnosidades en exceso que cubran la superficie de la uña, además el corte siempre debe ser en forma recta.
  • Usar un calzado que calce correctamente: un calzado muy apretado es la principal causa de la uña encarnada, evítalo por completo.
  • Mantén tu pedicura en mano de profesionales: bien sea un pedicurista o podólogo, especialmente si sueles realizar un mal corte de forma recurrente o no manejas la técnica correcta para eliminar el exceso de piel alrededor de los dedos.

3. Bromhidrosis plantar

La  bromhidrosis o mal olor en los pies es otra patología sumamente frecuente y lejos de lo que se piensa, ésta no es a consecuencia de una mala higiene, pues se origina por una producción excesiva de sudoración lo que ocasiona la proliferación de bacterias en la zona.

Nuevamente, nos encontramos ante una patología que si bien no genera dolor, da lugar a otro tipo de molestias que pueden interferir en el desenvolvimiento normal de quién las padece al afectar su autoestima y calidad de vida.

Se recomienda visitar al podólogo para un tratamiento personalizado en base a ciertas necesidades, pero en términos generales se puede prevenir con las siguientes acciones.

  • Mantener una correcta higiene: lavar lo pies de forma habitual y eliminar cualquier rastro de humedad, se puede recurrir incluso a herramientas que proporcionen calor para secarlos bien.
  • Elegir un buen calzado: de preferencia materiales transpirables.
  • Cuidar la alimentación: evitar en lo posible aquellos alimentos que fomenten la bromhidrosis, (cebolla, ajo, tabaco).
  • Usar productos antibacterianos o bactericidas: con componentes como la clindamicina o eritromicina.

4. Fascitis plantar

La inflamación de la fascia plantar como también se le denomina, es una patología que se produce cuando la banda de tejido elástico que va desde el talón hasta debajo de los dedos del pie sufre algún desgarro o desgaste. Como es de esperarse, ante éste escenario, la respuesta natural del cuerpo es la inflamación de la zona.

La fascitis plantar es de las enfermedades de los pies más comunes en deportistas de alto rendimiento (runners, bailarines, montañistas), debido a la fuerte actividad que realizan. Asimismo, suele ser recurrente en mujeres en edad laboral que abusan del uso de tacones, o en personas con altos niveles de obesidad.

Aunque el vendaje para fascitis suele ser una buena solución, también se recomienda la revisión de especialistas para determinar origen, gravedad y tratamiento. Particularmente, porque es una condición que también obedece a características como el sexo, la edad o la morfología del pie.

 De manera preventiva, se pueden adoptar las siguientes acciones:

  • Cuidar el peso y la postura corporal: puesto que el impacto que genera el sobrepeso, se ve directamente reflejado con dolor en la zona plantar.
  • Elegir el calzado adecuado: en el caso de deportistas, uno acorde a la actividad que se practique y mujeres, no excederse con el uso de tacones.
  • Terapia física: un fisioterapeuta puede recomendar la elaboración de una rutina leve de ejercicios que se enfoquen en el fortalecimiento de los músculos de la pantorrilla o estiramientos de la fascia plantar.
  • Uso de férulas, vendajes o plantillas especiales: usar férulas especialmente de noche, ayuda a mantener los músculos de la pantorrilla estirados así como el arco del pie. Las plantillas especiales por su parte absorben el impacto al caminar o afincar el pie.

Esperamos que sabiendo las causas principales que originan patologías comunes en los pies, te sea más sencillo prevenirlas o en todo caso, acudir oportunamente al podólogo para el descarte de condiciones leves que puedan desencadenar un mal mayor.

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