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5 recomendaciones para mantener una piel joven y sana

recomendaciones para mantener una piel joven

Hoy en día, el cuidado de la imagen personal, más que un tema de vanidad se ha vuelto una tendencia que prioriza el cuidado de la salud. Ya no sólo se trata de mostrar una buena apariencia, sino combinar diversos elementos que abran paso al camino del bienestar personal, tanto a nivel físico como mental.

Un claro ejemplo de ello lo vemos en el cuidado de la piel, pues a diferencia de hace un par de años, cada día más personas se preocupan por este incluso desde muy temprana edad. Y si bien uno de los objetivos es garantizar una piel joven tanto tiempo como sea posible, la prevención de enfermedades cutáneas a futuro, ha pasado a convertirse en un asunto de gran interés. 

En este sentido, en caso te encuentres en el punto donde comienzas a reconocer la incidencia de ciertos hábitos en tu apariencia y salud cutánea, en este artículo te contaremos cinco recomendaciones para mantener una piel joven y sana.

¿Cómo mantener una piel de apariencia joven y saludable?

Mantener una piel joven y saludable implica hábitos muy sencillos, pero que deben ser constantes para mejores resultados. Imagen vía Freepik.es

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, por lo que desde siempre han existido un sin fin de productos e incluso ingredientes naturales que contribuyen a su cuidado. Lo mejor de todo, adaptados a las necesidades particulares de las etapas de envejecimiento que toda persona enfrenta a lo largo de su vida.

Como sabemos, a medida que envejecemos, suele ir disminuyendo nuestra producción de colágeno y elastina, aminoácidos responsables de la elasticidad, la firmeza e hidratación de la piel. Esto hace que el mejor tratamiento para mantener una piel joven y sana sean las acciones preventivas, es decir, cuidarnos desde jóvenes para evitar el desgaste excesivo que el paso de los años conlleva, no solo a nivel cutáneo sino para todo nuestro organismo.

Aunque nuestra mayor recomendación siempre irá enfocada a la consulta médica profesional, en este caso con un dermatólogo y probablemente también un nutricionista y/o endocrinólogo para un tratamiento enfocado en necesidades específicas; en términos generales se pueden seguir las siguientes recomendaciones para mantener una piel joven y sana:

1. Protege la piel de la radiación solar

Protegerse de la radiación solar más allá de cualquier banalidad, es hoy en día un tema de supervivencia. Una exposición prolongada, recurrente y sin defensa alguna, no sólo acelera el envejecimiento prematuro de la piel, dando lugar a la aparición de marcas, manchas, arrugas e imperfecciones, también aumenta los factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel.

El uso de protector solar durante todo el año, independientemente de las condiciones climáticas; el uso de métodos de barrera como gafas, gorras, ropa cubriente o sombrillas, así como evitar la exposición en las horas más soleadas, son algunas de las medidas preventivas más eficientes para mantener una piel joven y saludable.

2. Seguir una dieta saludable 

La piel es el reflejo de lo que comemos, por lo que a mayor calidad de los alimentos, mejor será su apariencia. Optar por una dieta variada rica en nutrientes esenciales como vitamina C, A, D, Omega 3 y 6, hierro, calcio, magnesio, etc., potenciando los alimentos frescos y evitando los ultraprocesados.

Esto ayuda a combatir de adentro hacia afuera la acción de los radicales libres, en otra palabras, se reduce el estrés oxidativo de las células y el envejecimiento prematuro de la piel.

3. Incrementa tu ingesta de agua

Aunque el consumo sugerido del líquido vital generalmente depende de aspectos como la edad, el género, la función metabólica o la práctica de ciertas actividades físicas, casi siempre se recomiendan dos litros o alrededor de 8 vasos al día. La idea fundamental de esto es reponer el líquido perdido por medio del sudor, lágrimas, orina o heces, evitando así la deshidratación.

Bien sabemos que una piel en con apariencia deshidratada representa todo lo opuesto a una piel joven y sana, además que aumenta las posibilidades de desarrollar alteraciones cutáneas como la descamación, rugosidad, rojeces, tirantez, escozor, etc.

4. Mantén tu piel hidratada

Aunque la buena alimentación y la ingesta adecuada de agua ayuda a nutrir la piel de adentro hacia afuera, también es importante darle un empujón a nivel superficial. Los productos corporales y faciales, ricas en ingredientes como el ácido hialurónico, ceramidas, péptidos o antioxidantes serán tus mejores aliados, puesto que ayudarán a reparar la barrera cutánea y a retener los niveles de humedad en la piel.

Eso sí, recuerda que para elegir un producto adecuado hay que conocer las necesidades de nuestro tipo de piel, por lo que a este punto, más que nunca la importancia de la revisión dermatológica es fundamental.

5. Incorpora la práctica de algún ejercicio a tu rutina

No hay nada a lo que no le venga bien la incorporación de una rutina básica de ejercicio, y el cuidado de la piel no es la excepción. Ciertamente no es necesario que te sometas a actividades de alta intensidad, pero la práctica moderada ayuda a estimular la circulación, así como la oxigenación, y en consecuencia la apariencia de la piel.

Asimismo, la actividad física ayuda a combatir a reducir los niveles de estrés y promueve el descanso efectivo, aumentando la calidad del sueño, ambos elementos igual de necesarios para mantener una piel joven y saludable.

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