
Muchos no lo saben, pero una gran parte del bienestar físico y emocional que sentimos cada día empieza, en realidad, por las noches. Y no, no me refiero solo a dormir ocho horas (aunque eso también importa, y mucho), sino a cómo dormimos. Porque no es simplemente cerrar los ojos: es permitir que el cuerpo se recupere, que la espalda descanse, que las piernas se relajen, que la respiración fluya. Y para todo eso, necesitamos algo más que un colchón blando. Necesitamos el soporte adecuado, una estructura que se adapte a nosotros, y no al revés.
Durante mi investigación sobre el descanso en adultos mayores, encontré algo que me llamó especialmente la atención: las camas articuladas eléctricas no solo son una opción cómoda, sino que además tienen un sólido respaldo científico. Estas camas (que permiten ajustar la posición del tronco, las piernas o la altura total) se están convirtiendo en una de las soluciones más eficientes para mejorar la calidad de vida de muchas personas mayores, especialmente aquellas con movilidad reducida o afecciones crónicas.
Ahora bien, es normal que te preguntes: ¿Realmente valen la pena las camas articuladas para las personas mayores? ¿No es demasiado? ¿Es realmente tan necesario? En este artículo, vamos a ver qué son exactamente estas camas, qué las diferencia, cuáles son sus ventajas reales, cómo elegir la mejor opción (con especial atención a la empresa eKamia camas articuladas) y por qué cada euro invertido puede marcar la diferencia.
¿Qué es exactamente una cama articulada?
Una cama articulada, como su nombre lo indica, es una estructura que puede «articularse«, es decir, que se divide en secciones móviles (generalmente tres o cinco) que permiten ajustar el ángulo del respaldo, las piernas y a veces hasta la altura total de la cama. Estas funciones suelen ser gestionadas a través de un mando eléctrico, lo cual facilita enormemente su uso, especialmente en personas con movilidad limitada o patologías musculoesqueléticas.
A diferencia de una cama convencional, la articulada está diseñada pensando en las necesidades clínicas y funcionales del cuerpo. No solo para dormir, sino también para estar sentado cómodamente, leer, ver la televisión o incluso comer. Y aunque su uso tradicional estaba reservado a hospitales o residencias, hoy en día muchas personas las están incorporando en sus hogares como parte de un enfoque preventivo y de calidad de vida.
Como indican las investigaciones; estas camas son ideales para quienes necesitan permanecer largos periodos en cama, pero también para adultos mayores que quieren dormir mejor, moverse con más facilidad y reducir molestias posturales crónicas.
Características clave de una cama articulada moderna
La tecnología ha permitido que las camas articuladas modernas vayan mucho más allá de simples mecanismos de elevación. Algunas de las características más importantes que debes conocer incluyen:
- Ajuste del respaldo y piernas: poder elevar el tronco o las piernas por separado permite adoptar posturas personalizadas que favorecen la circulación, la respiración o la digestión.
- Sistema eléctrico con mando: el control se realiza fácilmente mediante un dispositivo que permite cambios de posición sin esfuerzo.
- Opciones de elevación total: algunas camas permiten subir o bajar toda la estructura, lo que facilita las tareas de cuidado y hace más sencillo que la persona pueda acostarse o levantarse con seguridad.
- Estructura robusta: habitualmente fabricadas en acero reforzado para soportar mayor peso y garantizar estabilidad.
- Compatibilidad con colchones especiales: se utilizan colchones adaptados, de firmeza media o viscoelásticos, que siguen los movimientos de la base sin perder confort.
- Accesorios adicionales: desde barandillas de seguridad, hasta funciones de masaje o calefacción, las opciones se adaptan a las necesidades de cada usuario.
Estas características mejoran la comodidad, y están orientadas a la mejora de la salud con camas articuladas en múltiples aspectos funcionales.
¿Cuáles son las ventajas de una cama articulada?
Uno de los puntos más importantes que me parecieron de estas camas, es que sus beneficios no son solamente teóricos o anecdóticos para la venta: están documentados y medidos clínicamente. A continuación, te explico en detalle cada uno de ellos:
1. Alivio del dolor cervical: decirle adiós a la rigidez del cuello
Poder elevar el tronco sin necesidad de almohadas permite mantener la columna cervical en una posición más neutra y menos forzada. Esto reduce la tensión muscular y puede aliviar dolores crónicos, sobre todo en quienes tienen artrosis o problemas de almohadilla intervertebral.
Un estudio realizado por Ancuelle et al. (2015) mostró que el uso combinado de camas articuladas y colchones de firmeza media redujo el dolor cervical en adultos mayores de 4.5 a 1.9 en una escala de 10.
2. Descanso lumbar: una postura que te lo agradece
Una de las razones principales por las que vale la pena una cama articulada para las personas mayores es por su impacto en la región lumbar. Elevar ligeramente las piernas y el tronco ayuda a disminuir la presión en la parte baja de la espalda.
El mismo estudio que anteriormente cité, evidenció una mejora significativa en el dolor lumbar, que descendió de 5.4 a 2.4 puntos. Como verás, aliviar dolor lumbar cama articulada no es una promesa vacía, sino una posibilidad real y respaldada.
3. Piernas menos hinchadas, mejor circulación
¿Notas que al final del día las piernas se sienten pesadas, hinchadas o adormecidas? Créeme que no eres el único. Muchos adultos mayores padecen insuficiencia venosa crónica o edema periférico. En estos casos, elevar las piernas es más que una recomendación: es una necesidad.
Según Chadwick (2022), la elevación regular de las extremidades inferiores mejora el retorno venoso, reduce la acumulación de líquidos y favorece la salud vascular. Así que, si te preguntas cómo dormir mejor con problemas circulatorios, esta es una de las claves.
4. Respirar mejor mientras duermes
Dormir completamente plano puede dificultar la respiración en personas con apnea del sueño, asma o enfermedades pulmonares crónicas. Elevar el respaldo de la cama a unos 30° mejora el flujo de aire y reduce el colapso de las vías respiratorias.
Martínez et al. (2015) concluyeron que esta posición mejora la compliance pulmonar (capacidad del pulmón para expandirse), aunque la oxigenación óptima varía según cada paciente. Aun así, muchos adultos mayores reportan dormir más profundamente y con menos interrupciones cuando pueden ajustar su postura.
5. Digestiones más ligeras, noches más tranquilas
No todo el mundo lo sabe, pero la posición en la que dormimos influye directamente en la salud digestiva. Elevar la cabecera de la cama entre 10 y 20 centímetros ayuda a prevenir el reflujo gastroesofágico, esa sensación de acidez y ardor que suele empeorar al tumbarnos.
Una revisión sistemática publicada por Alnæs et al. (2021) encontró que esta simple medida mejoró los síntomas de reflujo en casi el 70% de los participantes, frente al 33% que mejoró sin cambios de postura. Esto significa que, para muchas personas mayores, una cama articulada puede ser la diferencia entre pasar una noche incómoda o disfrutar de un sueño continuo.
6. Prevención de úlceras por presión: el cuidado invisible
Las úlceras por presión (también conocidas como escaras) son lesiones que aparecen cuando una parte del cuerpo permanece demasiado tiempo en contacto con la cama, especialmente en personas con movilidad reducida. La presión constante reduce el flujo sanguíneo y, con el tiempo, daña la piel y los tejidos subyacentes.
Las camas articuladas, al permitir cambios de postura frecuentes y suaves, reducen este riesgo de forma considerable. Ajami y Khaleghi (2015) observaron que en pacientes que utilizaban camas inteligentes con sensores de presión, no se desarrolló ninguna nueva úlcera durante el periodo de seguimiento. Este beneficio es particularmente importante para quienes requieren cuidados prolongados.
7. Más independencia y calidad de vida cada día
Sin lugar a dudas, nuestros mayores lo que más valoran es poder tener cierta autonomía (y si eres mayor, debes asentir con la cabeza al leer esto). Poder incorporarse sin ayuda, ajustar la cama para leer o ver la televisión, o levantarse con mayor seguridad, son pequeños gestos que se traducen en bienestar emocional y confianza.
Como señalan Ghazal y Al-Khalil (2018), las camas articuladas modernas no solo proporcionan soporte físico, sino que también fomentan la independencia y reducen la carga física de los cuidadores.
¿Por qué recomendaría una cama articulada de eKamia camas articuladas?
Durante mi investigación, encontré en eKamia una propuesta que reúne muchas de las cualidades que buscamos en este tipo de productos:
- Experiencia y especialización: más de 17 años en el sector de camas geriátricas
- Proveedor licenciado: productos con Licencia Sanitaria, lo que garantiza materiales seguros y duraderos
- Rapidez de entrega: gran stock y envíos en 48 horas, ideal cuando la necesidad es urgente
- Variedad de modelos: Desde opciones básicas y funcionales hasta modelos con ajustes más avanzados.
Tanto si buscas un modelo para mejorar tu descanso en casa, como si necesitas una cama adaptada a cuidados especiales, su catálogo responde a las exigencias de comodidad, durabilidad y seguridad que hemos comentado.
Valen la pena las camas articuladas para las personas mayores: la respuesta final
Después de analizar las características, beneficios y evidencia científica, puedo decir con seguridad que sí valen la pena las camas articuladas para las personas mayores en la mayoría de los casos. No se trata solo de un lujo o un capricho, sino de una inversión en salud y calidad de vida.
- Alivian dolores crónicos (cuello, espalda, piernas).
- Mejoran la circulación y la respiración.
- Facilitan la digestión y previenen problemas como el reflujo.
- Reducen el riesgo de úlceras por presión.
- Aumentan la autonomía y la independencia diaria.
La clave está en elegir cama articulada geriatría de forma informada, considerando las necesidades reales del usuario y el entorno en el que se va a utilizar.
Referencias consultadas:
- Ajami, S., & Khaleghi, L. (2015). Smart beds in patient-care environments: a state-of-the-art review. BMC Medical Informatics and Decision Making, 15(76). https://doi.org/10.1186/s12911-015-0201-6
- Alnæs, M., et al. (2021). Head of bed elevation to relieve gastroesophageal reflux symptoms: a systematic review. BMC Family Practice, 22(1), 24. https://doi.org/10.1186/s12875-021-01369-0
- Ancuelle, V., et al. (2015). Effects of an adapted mattress in musculoskeletal pain and sleep quality in institutionalized elders. Sleep Science, 8(3), 115-120. https://doi.org/10.1016/j.slsci.2015.08.004
- Chadwick, S. E. (2022). The use of leg elevation in the treatment of chronic peripheral oedema. British Journal of Community Nursing, 27(Sup10), S28-S32. https://doi.org/10.12968/bjcn.2022.27.Sup10.S28
- Department of Veterans’ Affairs. (2024). Adjustable Electric Beds. https://www.dva.gov.au/get-support/providers/programs-services/rehabilitation-program-providers/rehabilitation-appliances-program-rap/rap-national-guidelines/adjustable-electric-beds
- Ghazal, M., & Al-Khalil, A. B. (2018). Smart medical beds in patient-care environments of the twenty-first century: a state-of-art survey. BMC Medical Informatics and Decision Making, 18(1), 63. https://doi.org/10.1186/s12911-018-0643-5
- Martinez, B. P., et al. (2015). Influence of different degrees of head elevation on respiratory mechanics in mechanically ventilated patients. Revista Brasileira de Terapia Intensiva, 27(4), 347-352. https://doi.org/10.5935/0103-507X.20150059































