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Annilingus o beso negro, sexo tabú

Annilingus o beso negro
Annilingus o beso negro

Cuando pensamos en los tabús del sexo, existen muchos, sin embargo, el annilingus o beso negro es por excelencia el número uno.  Esta es una de las prácticas que más polémica generan, y a su vez consigue ser muy placentera si se realiza con higiene, confianza y, principalmente, si se hace bien.

El sexo se transforma en una aventura distinta cada día. Para numerosas parejas la práctica sexual se convierte en aburrida donde siempre se hace lo mismo, en el mismo sitio o en la misma postura. Hay buenas noticias.

Esta práctica sexual, que resulta de mal gusto para algunas personas “por razones obvias”; puede ser para otras muy satisfactoria si se ejecuta con mucha confianza y respeto recíproco en la pareja. La comunicación es fundamental, sobre todo en el sexo; pues al no ser algo cotidiano en las relaciones sexuales, quizá uno de los dos miembros de la pareja no esté de acuerdo de practicar o de experimentar.

En cualquier caso, es fundamental desmentir los peligros que se le atribuyen: si existe una higiene total y confianza plena en la pareja, no entraña un riesgo mayor que otras prácticas sexuales ejecutadas sin preservativo. Por esta misma razón, siempre se recomienda NO practicarlo si no es con una persona de tu total confianza.

Para practicar el annilingus es fundamental tener confianza en tu pareja, y una excelente higiene
Para practicar el annilingus es fundamental tener confianza en tu pareja, y una excelente higiene

¿Quiénes son los fans número uno de esta práctica Annilingus?

Los fans del beso negro (mayormente de recibirlo) se hallan numerosos hombres heterosexuales que, por lo general, no siempre expresan sus deseos; principalmente para no invocar al fantasma de la homosexualidad.

A pesar de esto, especialistas expresan: “los juguetes eróticos y los juegos que conllevan han ayudado a terminar un poco con este miedo, y cada vez son más las parejas que se intercambian roles”.

La revista Playboy sustentaba, que aún queda un largo camino que transitar para alcanzar el punto en que un hombre hetero pida a su pareja que le haga un annilingus sin ninguna reserva, y presentaba así el problema, “mientras numerosos hombres han elevado su intromisión en las puertas traseras de sus novias, no muchos platican de sus propias puertas.

Ellos disfrutan del porno e investigan acerca de cada orificio femenino; pero fantasear sobre los suyos es algo que no se insinúa por razones que tienen más que ver con el orgullo masculino, que con su propio placer.

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