Inicio ENFERMEDADES Hemorroides: cómo distinguirlas, tratarlas y prevenirlas sin tabúes

Hemorroides: cómo distinguirlas, tratarlas y prevenirlas sin tabúes

Cómo saber qué tipo de hemorroide tengo
Molestias en la zona anal como dolor, picor o bultos pueden ser señales de hemorroides. Saber identificarlas es clave para tratarlas correctamente.

Este tema, seamos sinceros, es un poco incómodo de abordar para la gran mayoría de los pacientes, y no es para menos. Hablar del ano, de bultitos, de sangrado en el papel higiénico… bueno, no es exactamente el tema más agradable en la mesa del desayuno. Sin embargo, que sea incómodo no significa que no sea importante. Y créeme, lo es.

Muchísimas personas padecen de hemorroides en algún momento de sus vidas, pero la gran mayoría ni siquiera sabe que las tiene o, peor aún, no sabe qué tipo tiene. Es más frecuente de lo que se piensa encontrarse con personas que, tras meses de molestias, van con miedo a que “sea algo grave” y se termina descubriendo que son simplemente hemorroides… pero sin tratar. ¿Y por qué no se trataron? Porque no sabían ni siquiera que las tenían o lo pensaron y no le dieron importancia, y allí luego es que surgen los problemas.

En este artículo vamos a desenredar ese nudo. Intentaré explicarte con detalle los tipos de hemorroides, sus diferencias, síntomas característicos y los tratamientos actuales recomendados según la evidencia clínica. Todo ello con un lenguaje claro, humano y respetuoso, porque la salud se habla con rigor, pero también con cercanía.

¿Qué son las hemorroides? Un repaso necesario

Las hemorroides son, en básicamente, venas dilatadas en el canal anal o en el recto inferior. Son algo así como las “várices del ano”. A veces, explicar esto a un paciente les quita ese miedo inicial, porque al relacionarlo con un fenómeno conocido como las várices, comprenden que se trata de una condición frecuente, molesta, pero generalmente benigna.

Ahora bien, las hemorroides ya están ahí desde que nacemos. Son estructuras vasculares normales que forman parte del mecanismo de continencia del cuerpo. El problema no es que existan, sino que se inflamen o protruyan, lo que causa los síntomas que muchos conocen: sangrado, dolor, picor o la aparición de bultos molestos.

¿Por qué aparecen las hemorroides? Aquí conviene ser muy claro; según el Manual MSD (2023), los principales factores de riesgo son:

  • Estreñimiento crónico y esfuerzo durante la defecación
  • Dieta baja en fibra y líquidos
  • Permanecer mucho tiempo sentado (por ejemplo, en el trabajo o en el inodoro)
  • Embarazo
  • Obesidad
  • Predisposición genética.

Cuando una o varias de estas condiciones se presentan, se incrementa la presión intraabdominal y, por ende, sobre las venas hemorroidales, lo que favorece su dilatación (Manual MSD, 2023).

Y aquí llegamos al punto clave: no todas son iguales, y para tratarlas adecuadamente, debemos entender los distintos tipos de hemorroides.

1. Hemorroides internas: definición, grados y síntomas

Las hemorroides internas son las que se originan por encima de la llamada línea dentada, dentro del canal anal. Esta línea marca una frontera anatómica y sensitiva muy importante: por encima de ella, la mucosa rectal tiene muy pocas terminaciones nerviosas sensibles, por lo tanto, estas hemorroides suelen ser indoloras, sobre todo en sus fases iniciales (Mayo Clinic, 2023; MedlinePlus, 2023).

No obstante, el síntoma más común y que suele alarmar es el sangrado. Este aparece como sangre roja brillante que mancha el papel higiénico, la taza del inodoro o incluso las heces. En algunos casos, especialmente si la hemorroide prolapsa, puede también haber sensación de presión, secreción mucosa o irritación anal.

Para clasificarlas y entender su evolución, se utiliza una escala por grados de prolapso ampliamente reconocida en la literatura médica (Manual MSD, 2023):

  • Grado I: solo se ven al hacer anoscopia. No prolapsan, pero pueden sangrar
  • Grado II: prolapsan al defecar, pero se reintroducen de forma espontánea
  • Grado III: prolapsan y deben reintroducirse manualmente
  • Grado IV: permanecen prolapsadas fuera del ano y no pueden reintroducirse.

Este sistema de clasificación es fundamental para decidir el tipo de tratamiento más adecuado. En grados bajos, las medidas conservadoras suelen ser efectivas; en grados más avanzados, puede requerirse intervención médica o quirúrgica.

Lo importante aquí es que no todas las hemorroides internas causan síntomas, y muchas veces solo se descubren tras una exploración por sangrado rectal (FASCRS, 2023). Por eso, nunca debemos asumir que el sangrado es “solo una hemorroide” sin antes confirmar el diagnóstico.

2. Hemorroides externas: cómo identificarlas y por qué duelen

A diferencia de las anteriores, las hemorroides externas se localizan por debajo de la línea dentada, en la piel que rodea el ano. Esta zona, a diferencia de la mucosa rectal, está muy ricamente inervada, lo que significa que cualquier alteración allí se percibe con mucha más intensidad (FASCRS, 2023; MedlinePlus, 2023).

¿Qué síntomas son característicos de este tipo de hemorroide? Según la Mayo Clinic (2023), los más frecuentes son:

  • Dolor anal, que puede ser agudo y punzante
  • Sensación de bulto o inflamación externa, fácilmente palpable
  • Picor, escozor e irritación perianal
  • Dificultad para la higiene tras evacuar
  • En algunos casos, sangrado (menos frecuente que en las internas).

Una situación particular (y muy dolorosa) es la trombosis hemorroidal externa. Esto ocurre cuando se forma un coágulo dentro de la vena dilatada, lo que genera un nódulo duro, muy sensible al tacto y de color violáceo. El dolor puede aparecer de forma súbita, e intensificarse al sentarse o moverse (MSD Manuals, 2023).

Muchas personas que sufren este cuadro describen la sensación como «un bulto dolorosísimo que apareció de repente«, y es algo que suele generar urgencia por consultar. Afortunadamente, en los primeros días puede tratarse con medicamentos, baños de asiento y, si es necesario, con una pequeña intervención para evacuar el coágulo.

Lo fundamental aquí es entender que las hemorroides externas sí se ven y se sienten, y su tratamiento puede diferir notablemente del de las internas.

¿Cómo saber qué tipo de hemorroide tengo?

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Es la pregunta del millón, y conviene abordarla paso a paso: ¿Cómo saber qué tipo de hemorroide tengo?; Aunque el diagnóstico definitivo debe hacerlo un profesional, existen varios signos que pueden orientarte:

  • ¿Hay o no hay dolor?
    • Sin dolor: probablemente sea una hemorroide interna.
    • Con dolor: especialmente si es agudo y al tacto, hablamos de hemorroides externas, sobre todo si están trombosadas.
  • ¿Dónde está el bulto?
    • Si puedes verlo o tocarlo externamente, es hemorroide externa.
    • Si aparece un bultito solo al evacuar, que entra y sale, puede ser una hemorroide interna prolapsada.
  • ¿Sangra?
    • El sangrado sin dolor es típico de hemorroides internas.
    • Las externas pueden sangrar si están irritadas o ulceradas, pero es menos frecuente.
  • ¿Notas molestias al limpiarte?
    • Las hemorroides externas suelen dificultar la higiene anal y causar sensación de suciedad, escozor o ardor.
  • ¿Qué ve el médico al examinar?
    • Mediante inspección directa y anoscopia, se puede determinar el tipo exacto y el grado de afectación. Esta exploración es rápida y muy reveladora.

Una vez más, insisto: aunque estas pistas son muy útiles, no sustituyen una evaluación médica completa. En algunos casos, el profesional puede recomendar estudios adicionales como una sigmoidoscopia o colonoscopia, especialmente si el sangrado es recurrente o si existen factores de riesgo para otras patologías más serias (Mayo Clinic, 2023).

Tratamientos para hemorroides internas: desde la dieta hasta la cirugía

Cuando hablamos de hemorroides internas, el abordaje depende directamente del grado clínico y de los síntomas que presenten. Muchas personas, especialmente en los grados I y II, pueden sanar con medidas conservadoras y farmacológicas. Pero en grados más avanzados (III y IV), la cosa cambia, y puede requerirse tratamiento instrumental o incluso quirúrgico.

Vamos por partes, como siempre hago, paso a paso:

1. Medidas conservadoras y farmacológicas

Estas son las más importantes en fases iniciales y muchas veces suficientes:

  • Aumento de fibra en la dieta: frutas, verduras, legumbres y cereales integrales (Mayo Clinic, 2023).
  • Hidratación adecuada: al menos 1.5-2 litros de agua al día.
  • Evitar el esfuerzo al defecar: nada de empujar, leer o quedarse tiempo excesivo en el inodoro.
  • Baños de asiento con agua tibia: 10 a 15 minutos después de defecar, varias veces al día.
  • Cremas o supositorios rectales con hidrocortisona, lidocaína o hamamelis (MedlinePlus, 2023). Importante: no usar corticoides por más de una semana sin indicación médica.

Estas estrategias pueden aliviar la congestión venosa y reducir la inflamación. No lo digo yo, para de este portal una guía médica, sino que esto lo dicen múltiples estudios clínicos que respaldan este tipo de manejo conservador como primera línea (MSD Manuals, 2023).

2. Procedimientos ambulatorios mínimamente invasivos

En pacientes con hemorroides internas que no responden al tratamiento conservador, especialmente en grados II y III, se pueden realizar intervenciones ambulatorias:

  • Ligadura con banda elástica: se coloca un anillo de goma en la base de la hemorroide para cortar su irrigación. En una semana el tejido se necrosa y cae. Es uno de los tratamientos más efectivos y con bajo riesgo de complicaciones (MSD Manuals, 2023).
  • Escleroterapia: se inyecta una solución esclerosante que produce fibrosis local y retracción del tejido hemorroidal. Es ideal para pacientes que no toleran bien otros procedimientos o cuando se trata de hemorroides pequeñas sangrantes.
  • Fotocoagulación infrarroja: mediante una fuente de calor, se induce la coagulación de proteínas del tejido y su reducción. Poco dolorosa, eficaz en hemorroides grado I y II.

Estas técnicas no requieren quirófano, se hacen en consultorio, y permiten una reincorporación rápida a la rutina. Son un excelente puente entre el tratamiento médico y la cirugía.

3. Cirugía: cuándo y por qué

Cuando hablamos de hemorroides internas grado III o IV, especialmente si son recurrentes, prolapsadas o resistentes al tratamiento conservador, la cirugía se convierte en una opción razonable.

Existen varias técnicas quirúrgicas descritas en la literatura (Mayo Clinic, 2023):

  • Hemorroidectomía tradicional: extirpación completa del paquete hemorroidal. Es la opción más definitiva, pero puede tener un postoperatorio doloroso.
  • Hemorroidopexia con grapadora (técnica de Longo): recoloca las hemorroides prolapsadas en su posición anatómica y reduce su riego sanguíneo. Menos dolorosa, pero con mayor tasa de recurrencia.
  • Desarterialización hemorroidal transanal (THD): ligadura selectiva de arterias hemorroidales guiada por Doppler. Menor dolor y buena recuperación, pero requiere equipos especializados.

Como ves, el abordaje escalonado es fundamental. No todo se opera, pero tampoco todo se resuelve con crema y fibra. Aquí la clave es que el profesional evalúe caso a caso.

Tratamientos para hemorroides externas: del alivio inmediato a soluciones quirúrgicas

Como es de imaginar, el tratamiento de las hemorroides externas tiene una terapéutica es un poco diferente. Dado que están ubicadas en la piel perianal, suelen ser más sintomáticas desde el principio, y su tratamiento apunta directamente al alivio del dolor y la inflamación.

1. Tratamiento sintomático en fases agudas

  • Baños de asiento con agua tibia: ideales para calmar el dolor y reducir el edema
  • Pomadas antiinflamatorias y analgésicas: muy útiles si hay picor o sensación de quemazón
  • Higiene suave: evitar frotar con papel áspero; preferir agua o toallitas sin alcohol
  • Analgésicos orales: paracetamol o ibuprofeno, según tolerancia y perfil del paciente.

Este tipo de medidas mejora mucho los síntomas, sobre todo cuando se instaura al inicio.

2. ¿Y si hay trombosis?

Aquí es donde aparece el dolor más temido; como te comentaba en apartados anteriores la trombosis hemorroidal externa se presenta como un bulto duro, de aparición súbita y muy doloroso. Si se detecta en las primeras 48 a 72 horas, puede hacerse una trombectomía en consultorio: se realiza una pequeña incisión para evacuar el coágulo (MSD Manuals, 2023).

Pero si han pasado varios días, puede manejarse con calor local, antiinflamatorios y baños de asiento. El dolor disminuirá progresivamente y el coágulo se reabsorberá, aunque quedará una “piel redundante” o colgajo residual.

3. Cirugía en hemorroides externas

Las hemorroides externas rara vez requieren cirugía, salvo que sean de gran tamaño, muy recurrentes o generen dificultades para la higiene. En esos casos, se puede optar por:

  • Hemorroidectomía externa simple
  • Resección combinada interna-externa si coexisten ambos tipos.

El objetivo quirúrgico es claro: aliviar síntomas, mejorar calidad de vida y prevenir complicaciones.

¿Cuál es peor? Reflexión médica sobre hemorroides internas vs. externas

Otra de las dudas más habituales es: ¿Cuáles son peores, las hemorroides externas o internas? Pues, como suele pasar en medicina, depende; de los síntomas, del grado, de si hay complicaciones y de la tolerancia del paciente.

Hemorroides internas:

  • Menos dolorosas
  • Más propensas a sangrado y prolapso
  • Mejor respuesta a tratamientos ambulatorios.

Hemorroides externas:

  • Más dolorosas (especialmente si hay trombosis)
  • Dificultan la higiene
  • Molestas desde etapas tempranas.

En términos de impacto en la calidad de vida, las externas suelen ser más incómodas por el dolor constante. Las internas, por su parte, pueden generar más complicaciones si se dejan evolucionar sin control.

Recomendaciones clínicas y prevención: lo que siempre se dice en consulta

Una vez resuelto el episodio agudo, la prevención es realmente a lo que mayor atención podemos brindarle. Y aquí es donde todo paciente puede convertirse en protagonista de su propia salud.

Estas medidas que recomiendo,  están basadas en guías clínicas y evidencia consolidada (Mayo Clinic, 2023; MSD Manuals, 2023):

  • Mantener una dieta alta en fibra: frutas, vegetales, cereales integrales
  • Tomar suficiente agua: nada de “yo no tengo sed
  • Evitar el sedentarismo: especialmente si trabajas sentado
  • No retrasar la evacuación: hacerlo a tiempo previene esfuerzo innecesario
  • Limpiar con suavidad: evitar papel áspero o jabones agresivos.

Y no menos importante: perder el miedo a consultar. Muchas personas se automedican, minimizan los síntomas o consultan demasiado tarde. La mayoría de los casos tienen solución sencilla si se abordan con tiempo.

Cuándo acudir al médico y qué esperar

Debes consultar si:

  • El sangrado se repite o es abundante
  • Aparece un bulto doloroso de forma repentina
  • Sientes que algo sale al defecar y no vuelve a entrar
  • Tienes molestias persistentes pese al tratamiento
  • Aparecen otros síntomas como pérdida de peso, anemia o cambios en el hábito intestinal.

Pese a que es un tema incómodo, lo sé, no debes preocuparte por ser juzgado ni nada, en consulta lo que te espera es una conversación abierta. Un examen físico rápido, una anoscopia si es necesario, y una estrategia terapéutica adaptada a tu caso.

Las hemorroides, aunque molestas y a veces dolorosas, no son una sentencia. Son un problema de salud frecuente, tratable y prevenible. La clave está en el conocimiento, la atención temprana y la actitud proactiva.

Ahora ya sabes distinguir entre hemorroides internas y hemorroides externas, conoces los grados clínicos, las opciones de tratamiento y, sobre todo, tienes más claro cómo responder a esa pregunta tan básica: ¿Cómo saber qué tipo de hemorroide tengo?

La salud empieza por perder el miedo a hablar de lo que incomoda. 

Referencias

  • Mayo Clinic. (2023). Hemorroides: Síntomas y causas. Recuperado de https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/hemorrhoids/symptoms-causes
  • Mayo Clinic. (2023). Hemorroides: Diagnóstico y tratamiento. Recuperado de https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/hemorrhoids/diagnosis-treatment
  • MedlinePlus. (2023). Hemorroides. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/hemorrhoids.html
  • MSD Manuals. (2023). Hemorroides. En Manual MSD versión profesional. Recuperado de https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-gastrointestinales/trastornos-anorrectales/hemorroides
  • The American Society of Colon and Rectal Surgeons (FASCRS). (2023). Hemorrhoids. Recuperado de https://fascrs.org/patients/disease-condition/hemorrhoids