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Encías que sangran al cepillarte: posibles causas y cuándo ir al dentista

por qué me sangran las encías al cepillarme y cuándo ir al dentista
El sangrado frecuente puede ser la primera señal de que la encía necesita una valoración profesional.

Es bastante común terminar de cepillarse, escupir los restos de dentífrico y descubrir un pequeño rastro de sangre. Un episodio aislado puede deberse a demasiada presión, a un filamento deformado o a una maniobra brusca con la seda dental. Sin embargo, las encías sanas no deberían sangrar de manera habitual durante una higiene suave. Cuando el sangrado se repite, conviene estudiar si existe inflamación u otro factor que necesite atención.

La pregunta por qué me sangran las encías al cepillarme suele aparecer acompañada de cierta preocupación, especialmente cuando la sangre vuelve durante varios días. El síntoma no permite confirmar por sí mismo una gingivitis, una periodontitis ni otra enfermedad concreta. Si estás buscando una valoración en una Clínica dental en la Pobla de Vallbona, lo importante es que el estudio se base en una exploración completa y en explicaciones comprensibles. 

A continuación encontrarás las causas más frecuentes del sangrado gingival, las diferencias generales entre gingivitis y periodontitis, las señales que conviene observar y las pruebas que pueden formar parte de un estudio periodontal. También veremos cuándo puedes solicitar una consulta ordinaria, qué situaciones requieren una atención más rápida y qué criterios resulta razonable comprobar antes de elegir un centro odontológico.

¿Es normal que sangren las encías al cepillarte?

Un episodio puntual puede aparecer por una irritación mecánica, pero el sangrado repetido durante el cepillado no debería considerarse una reacción normal. Puede relacionarse con inflamación, placa acumulada, una técnica demasiado intensa u otros factores. Si persiste, aumenta o aparece sin contacto, conviene solicitar una valoración odontológica.

La encía sana está preparada para soportar el roce cotidiano de los alimentos y una higiene cuidadosa. Por eso, cuando aparece sangre de forma habitual, no conviene asumir que se trata simplemente de una encía sensible. El sangrado indica que el tejido ha reaccionado ante algún estímulo, aunque todavía sea necesario averiguar cuál es la causa.

Para orientarse, resulta útil distinguir entre dos situaciones:

  • Sangrado aislado: aparece una vez después de cepillarse con demasiada fuerza, usar un cepillo deteriorado o introducir la seda dental de forma brusca.
  • Sangrado recurrente: vuelve durante varios días, afecta a distintas zonas o aparece cada vez que se limpia el margen de la encía.
  • Sangrado espontáneo: surge sin cepillado, sin comer alimentos duros y sin un roce evidente.
  • Sangrado difícil de controlar: continúa durante un tiempo prolongado o parece más abundante de lo esperable por una pequeña irritación.

El sangrado durante el cepillado puede funcionar como una señal temprana de inflamación gingival. Aun así, su capacidad para diferenciar entre una encía inflamada, una gingivitis y una periodontitis es limitada. La investigación disponible insiste en que debe interpretarse junto con otros signos y con una exploración profesional (Deng et al., 2021).

sangado de encías al cepillarte infografía
La frecuencia y la forma en que aparece el sangrado ayudan a determinar cuándo conviene solicitar una revisión dental.

La presión del cepillo también importa

Cepillarse con mucha fuerza no significa limpiar mejor. Cuando se aprieta demasiado, los filamentos pueden irritar el margen gingival y provocar pequeñas lesiones superficiales. Con el tiempo, una técnica agresiva también puede contribuir a que la encía se retraiga, especialmente cuando el tejido es fino.

Al cepillarte, procura que los movimientos sean suaves y controlados. El cepillo debe limpiar la unión entre el diente y la encía sin raspar el tejido. Si las cerdas se abren hacia los lados poco después de estrenar el cepillo, es posible que estés aplicando más presión de la necesaria.

También conviene revisar:

  • El estado de los filamentos
  • La dureza del cepillo
  • El ángulo con el que lo apoyas
  • La fuerza que ejerces con la mano
  • La frecuencia con la que cambias el cabezal o el cepillo manual.

Cuando existe dolor, una herida visible o una zona especialmente sensible, no es aconsejable insistir de forma brusca. La técnica y los productos de higiene pueden necesitar una adaptación individual.

Sangrado al empezar a utilizar seda dental

Algunas personas observan sangre durante los primeros días de uso de seda o cepillos interdentales. Esto puede ocurrir cuando la encía situada entre los dientes estaba inflamada porque esa zona no se limpiaba con regularidad. También puede aparecer si la seda se introduce de golpe y lesiona el tejido.

La limpieza interdental debe realizarse con cuidado. La seda se desliza suavemente por el lateral de cada diente, sin golpear la encía. Los cepillos interdentales deben tener un tamaño adecuado para el espacio, pues un cepillo demasiado grande puede causar molestias y uno demasiado pequeño puede limpiar de forma insuficiente.

Si el sangrado disminuye gradualmente al mejorar la técnica, puede haber estado relacionado con inflamación superficial o con una adaptación inicial. Si continúa, aumenta o se acompaña de dolor, hinchazón o supuración, merece la pena pedir una revisión.

La relación entre placa e inflamación

La placa bacteriana es una película blanda que se forma de manera continua sobre los dientes. Cuando permanece junto al borde de la encía, puede alterar el equilibrio de las bacterias de la boca y activar una respuesta inflamatoria. El tejido se vuelve más rojo, más hinchado y más frágil frente al contacto.

Si la placa no se retira, algunos de sus depósitos pueden endurecerse y transformarse en sarro. El sarro no se elimina correctamente con un cepillo doméstico y puede facilitar que siga acumulándose placa alrededor.

La eliminación mecánica profesional de la placa puede formar parte del abordaje de la gingivitis causada por biofilm. Sin embargo, una limpieza aislada no sustituye la higiene diaria ni el control de los factores que mantienen la inflamación. El tratamiento debe adaptarse a los hallazgos de cada persona (Farina et al., 2026).

¿Hay que dejar de cepillar una zona que sangra?

Suspender por completo la higiene suele favorecer una mayor acumulación de placa. Esto puede intensificar la inflamación y hacer que la encía sangre con más facilidad. La opción prudente consiste en mantener una limpieza suave y revisar la técnica.

Durante unos días puedes fijarte en:

  • Qué zona sangra
  • Con qué frecuencia ocurre
  • Si la cantidad aumenta o disminuye
  • Si aparece con el cepillo, con la seda o espontáneamente
  • Si existe dolor, hinchazón, mal olor o sensibilidad
  • Si has cambiado recientemente de cepillo o de técnica.

Observar la evolución resulta útil, pero no reemplaza una exploración. La ausencia de dolor tampoco permite descartar una alteración periodontal, pues algunos problemas de encías avanzan de manera silenciosa durante sus primeras fases.

Gingivitis o periodontitis: qué señales pueden acompañar al sangrado

La gingivitis afecta principalmente a la encía y suele causar enrojecimiento, hinchazón y sangrado. La periodontitis puede dañar los tejidos que sujetan el diente, incluido el hueso alveolar. En casa no es posible distinguirlas con seguridad, ya que el diagnóstico necesita mediciones clínicas y, cuando estén indicadas, pruebas de imagen.

La gingivitis es una inflamación limitada a los tejidos superficiales de la encía. Suele relacionarse con placa acumulada cerca del margen gingival y puede mejorar cuando se controla la causa. No implica necesariamente que exista pérdida del soporte que mantiene el diente en su posición.

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria que puede afectar al ligamento periodontal y al hueso alveolar. Estas estructuras funcionan como el sistema de sujeción del diente. Cuando se dañan, pueden aparecer bolsas periodontales, retracción, cambios en la posición de las piezas o movilidad.

Una comparación sencilla puede ayudar a entenderlo. La gingivitis afecta a la parte visible y superficial del tejido que rodea al diente. La periodontitis puede avanzar hacia zonas más profundas y comprometer sus cimientos. Esta analogía sirve para comprender la diferencia, pero no permite saber qué ocurre en una boca concreta.

Señales que puedes observar

El sangrado gingival puede aparecer acompañado de otros cambios. Ninguno confirma por sí solo una enfermedad, aunque su presencia ayuda al odontólogo a orientar la exploración:

  • Enrojecimiento: la encía pierde su color habitual y adopta un tono más intenso.
  • Hinchazón: el margen gingival parece abultado, liso o brillante.
  • Mal aliento persistente: continúa pese a una higiene cuidadosa y reaparece poco después.
  • Retracción gingival: la encía se desplaza y deja visible una parte mayor del diente o de la raíz.
  • Sensibilidad: aparece molestia con bebidas frías, calientes o alimentos dulces.
  • Supuración: se observa la salida de contenido cerca del margen de la encía.
  • Cambios en la mordida: los dientes parecen encajar de una manera diferente.
  • Movilidad dental: una pieza se mueve más de lo habitual.
  • Separación entre dientes: surgen espacios que antes no estaban presentes.
  • Molestias al masticar: una zona resulta incómoda al ejercer presión.

Conviene recordar que la periodontitis puede no producir dolor intenso al principio. El tabaco también puede reducir visualmente el sangrado debido a su efecto sobre los vasos sanguíneos. Por ello, una encía que sangra poco no siempre está sana, especialmente cuando existen otros factores de riesgo.

Salud bucodental · orientación inicial

Orientación ante distintas formas de sangrado gingival

La frecuencia del sangrado, el aspecto de la encía y la presencia de otros signos ayudan a valorar si conviene observar la evolución, solicitar una revisión odontológica o buscar atención profesional con mayor prioridad.

Observa

Frecuencia, cantidad y momento en que aparece el sangrado

Relaciona

Inflamación, mal aliento, retracción o movilidad dental

Actúa

Ajusta la higiene o solicita una valoración según la evolución

Desliza horizontalmente para consultar todas las columnas.

Señales observadas, posibles explicaciones y acciones prudentes ante diferentes manifestaciones de sangrado en las encías.
Señal observada Posible explicación Acción prudente
Sangrado aislado después de cepillarse con demasiada presión Irritación superficial o pequeño traumatismo mecánico. Reducir la presión, revisar el cepillo y observar la evolución durante los días siguientes.
Sangrado frecuente con encía roja o inflamada Inflamación asociada a placa u otro problema gingival. Mantener una higiene suave y solicitar una revisión si no mejora.
Sangrado acompañado de mal aliento persistente Acumulación de placa, inflamación o presencia de bolsas que deben valorarse. Pedir una exploración odontológica y comentar desde cuándo aparece.
Sangrado con retracción o movilidad Posible afectación de los tejidos que sostienen el diente. Solicitar una valoración periodontal sin retrasarla.
Sangrado espontáneo o difícil de controlar Inflamación intensa, traumatismo, alteración de la coagulación u otra causa. Buscar atención profesional prioritaria, especialmente si el sangrado es abundante.

Qué debes saber: un episodio aislado tras un cepillado fuerte no se interpreta igual que un sangrado frecuente, espontáneo o acompañado de inflamación, retracción o movilidad. Observa la evolución, mantén una higiene suave y solicita valoración profesional cuando el problema persista o presente señales adicionales.

Factores que pueden influir

La placa es una causa muy frecuente de inflamación gingival, pero no explica todos los casos. La respuesta de la encía puede estar condicionada por factores locales, enfermedades generales, cambios hormonales o determinados tratamientos médicos.

Entre los aspectos que conviene comentar durante la consulta se encuentran:

  • El consumo de tabaco
  • La diabetes y su grado de control
  • El embarazo o cambios hormonales recientes
  • La colocación de prótesis, coronas, implantes u ortodoncia
  • La dificultad para limpiar dientes apiñados
  • Los antecedentes familiares de enfermedad periodontal
  • La toma de anticoagulantes o antiagregantes
  • La aparición de hematomas o sangrado en otras partes del cuerpo
  • Los cambios recientes en la alimentación
  • La presencia de sequedad bucal.

Las personas que toman medicación anticoagulante o antiagregante pueden sangrar durante más tiempo ante una inflamación pequeña. Esa medicación no debe suspenderse, reducirse ni modificarse por iniciativa propia. El odontólogo necesita conocerla y, si fuera necesario, coordinarse con el profesional que la ha prescrito.

Qué incluye un estudio periodontal y cuándo puede ser necesario

Un estudio periodontal reúne información sobre los antecedentes, el aspecto de la encía, la acumulación de placa y sarro, la profundidad alrededor de los dientes, la retracción y la movilidad. Las radiografías se utilizan cuando pueden aportar datos relevantes. El diagnóstico se obtiene interpretando el conjunto, no una prueba aislada.

Cuando el sangrado persiste o aparece junto con otros cambios, el odontólogo puede proponer una valoración periodontal. No se trata de mirar rápidamente la encía y decidir a simple vista. Es un proceso ordenado que permite determinar si existe inflamación superficial, pérdida de soporte u otra causa que deba investigarse.

1. Conversación sobre antecedentes y síntomas

La primera parte consiste en conocer el contexto. El profesional puede preguntar cuándo comenzó el sangrado, con qué frecuencia aparece, en qué zonas se observa y si existe dolor, inflamación, mal aliento, sensibilidad o movilidad.

También resulta importante revisar:

  • Enfermedades generales
  • Medicación habitual
  • Consumo de tabaco
  • Antecedentes odontológicos
  • Tratamientos periodontales anteriores
  • Frecuencia de las revisiones
  • Técnica de cepillado
  • Uso de seda o cepillos interdentales
  • Cambios recientes en la salud.

Esta conversación ayuda a interpretar lo que se encuentra después. Un mismo grado de sangrado puede tener un significado distinto según la medicación, el estado general y los factores de riesgo.

2. Exploración de la encía, la placa y el sarro

El odontólogo observa el color, el volumen y la textura de la encía. También comprueba si existen depósitos de placa, sarro, restauraciones que retengan residuos o zonas difíciles de limpiar.

La exploración puede incluir la búsqueda de:

  • Enrojecimiento
  • Hinchazón
  • Retracción
  • Supuración
  • Sangrado al contacto
  • Caries cercanas a la encía
  • Coronas o empastes desajustados
  • Dificultades relacionadas con la posición de los dientes.

El sangrado visualizado durante el cepillado es una información útil, aunque el profesional necesita comprobar cómo responde cada zona durante la exploración.

3. Sondaje periodontal

El sondaje periodontal consiste en medir suavemente el espacio situado entre la encía y el diente mediante un instrumento fino y graduado. Estas mediciones ayudan a detectar surcos profundos, bolsas periodontales y zonas que sangran durante la exploración.

Los resultados suelen registrarse en un periodontograma, que funciona como un mapa de la encía alrededor de cada diente. El odontólogo puede medir varios puntos por pieza para identificar diferencias entre una cara y otra.

Durante este proceso se valoran conceptos como:

  • Profundidad de sondaje: distancia entre el margen de la encía y el punto al que llega el instrumento.
  • Sangrado al sondaje: aparición de sangre poco después de realizar la medición.
  • Nivel de inserción: dato que ayuda a estimar si se ha perdido soporte periodontal.
  • Recesión: desplazamiento de la encía que deja parte de la raíz expuesta.

La presencia aislada de sangrado al sondaje tampoco establece por sí misma un diagnóstico. Su interpretación depende del número de zonas afectadas, las mediciones obtenidas y el resto de la exploración.

4. Movilidad, mordida y zonas entre raíces

El profesional puede comprobar si algún diente presenta movilidad y si la mordida ejerce una presión excesiva sobre determinadas piezas. En los molares, también se valora el espacio situado entre sus raíces, conocido como furca.

Una movilidad reciente merece especial atención. Puede relacionarse con pérdida de soporte, traumatismos, sobrecarga en la mordida u otras situaciones. Para conocer su causa se necesita una evaluación completa.

5. Radiografías cuando estén justificadas

Las radiografías dentales pueden aportar información sobre el nivel del hueso que rodea los dientes, la forma de las crestas óseas y la presencia de otros problemas. No todas las personas necesitan las mismas imágenes ni la misma cantidad de pruebas.

El diagnóstico periodontal no depende de una única señal. Se basa en la valoración conjunta de los antecedentes, la exploración clínica, las mediciones periodontales y las pruebas de imagen cuando están indicadas (Herrera et al., 2025).

6. Diagnóstico, tratamiento y reevaluación

Después de reunir la información, el profesional explica los hallazgos y propone un plan adaptado. En una inflamación superficial puede ser suficiente corregir la técnica de higiene, eliminar depósitos profesionales y revisar la respuesta de la encía.

Cuando existe periodontitis, el tratamiento puede requerir varias fases. Habitualmente se comienza controlando la placa y los factores de riesgo. Después puede realizarse una limpieza por debajo de la encía para retirar depósitos adheridos a la raíz. Más adelante se reevalúan las bolsas, el sangrado y la estabilidad de los dientes.

El tratamiento de la periodontitis debe organizarse por etapas y adaptarse al diagnóstico, los factores de riesgo y la respuesta individual. La reevaluación y el mantenimiento periodontal forman parte del proceso porque permiten comprobar la evolución y ajustar los cuidados posteriores (Sanz et al., 2020).

Preguntas útiles para la consulta

Antes de aceptar un tratamiento, puedes pedir una explicación clara sobre:

  • Qué hallazgos se han encontrado
  • Si existe pérdida de soporte.
  • Qué zonas necesitan más atención.
  • Qué objetivos tiene cada fase.
  • Qué alternativas razonables existen.
  • Qué limitaciones presenta el tratamiento.
  • Cuándo se realizará la reevaluación.
  • Qué mantenimiento puede ser necesario.
  • Cómo adaptar la higiene en casa.
  • Qué señales deberían motivar una consulta anticipada.

Una explicación serena ayuda a tomar decisiones con criterio. Los términos técnicos pueden ser necesarios, pero deben traducirse a un lenguaje comprensible.

Cuándo ir al dentista y qué valorar antes de elegir clínica

Cuando el sangrado se repite, no mejora con una higiene cuidadosa o aparece con inflamación, mal aliento persistente, retracción, supuración o movilidad, conviene solicitar una revisión de Periodoncia en Pobla de Vallbona. El sangrado abundante, espontáneo o acompañado de fiebre, dolor intenso, hinchazón importante o dificultad respiratoria requiere una valoración prioritaria.

No existe un número de días que sirva como regla rígida para todas las personas. La decisión depende de la frecuencia, la intensidad, la duración y los síntomas acompañantes. También influyen los antecedentes médicos, la medicación y el riesgo periodontal.

Cuándo pedir una consulta programada

Una cita ordinaria resulta aconsejable cuando observas:

  • Sangrado repetido durante varios días
  • Encías rojas, hinchadas o sensibles
  • Sarro visible cerca del cuello de los dientes
  • Mal aliento que vuelve poco después de la higiene
  • Retracción gingival progresiva
  • Sensibilidad nueva
  • Molestias al masticar
  • Dificultad para limpiar una zona
  • Sangrado frecuente al usar seda dental
  • Cambios en la posición de los dientes.

Si te planteas por qué me sangran las encías al cepillarme, anotar la frecuencia puede aportar información útil. También puedes fijarte en si el problema afecta siempre al mismo punto o aparece de manera generalizada.

No esperes a sentir dolor para consultar. Algunas alteraciones periodontales pueden avanzar con molestias leves o incluso sin dolor evidente. Una revisión temprana permite aclarar la situación con más serenidad y evitar suposiciones.

Cuándo buscar una valoración prioritaria

Resulta prudente solicitar atención con mayor rapidez ante:

  • Sangrado abundante
  • Sangrado que aparece espontáneamente
  • Dificultad para detener la hemorragia
  • Hinchazón importante de la encía o de la cara
  • Supuración
  • Fiebre o malestar general
  • Dolor intenso
  • Movilidad dental de aparición reciente
  • Traumatismo en la boca o la mandíbula
  • Dificultad para tragar
  • Dificultad para respirar.

Si existe dificultad respiratoria, sangrado importante que no se controla o deterioro general, busca atención sanitaria urgente. El objetivo no es alarmar, sino actuar con prudencia ante síntomas que pueden requerir una evaluación inmediata.

Cuando tomas anticoagulantes, antiagregantes u otros medicamentos que influyen en la coagulación, informa al profesional. No los suspendas ni cambies la dosis por tu cuenta, incluso aunque creas que están relacionados con el sangrado.

Qué revisar antes de elegir una clínica

La proximidad puede resultar cómoda, pero no debería ser el único criterio. Una atención responsable debe permitirte comprender qué se va a explorar, qué se ha encontrado y por qué se propone un tratamiento concreto.

Salud bucodental · orientación inicial

Orientación ante distintas formas de sangrado gingival

La frecuencia del sangrado, el aspecto de la encía y la presencia de otros signos ayudan a valorar si conviene observar la evolución, solicitar una revisión odontológica o buscar atención profesional con mayor prioridad.

Observa

Frecuencia, cantidad y momento en que aparece el sangrado

Relaciona

Inflamación, mal aliento, retracción o movilidad dental

Actúa

Ajusta la higiene o solicita una valoración según la evolución

Desliza horizontalmente para consultar todas las columnas.

Señales observadas, posibles explicaciones y acciones prudentes ante diferentes manifestaciones de sangrado en las encías.
Señal observada Posible explicación Acción prudente
Sangrado aislado después de cepillarse con demasiada presión Irritación superficial o pequeño traumatismo mecánico. Reducir la presión, revisar el cepillo y observar la evolución durante los días siguientes.
Sangrado frecuente con encía roja o inflamada Inflamación asociada a placa u otro problema gingival. Mantener una higiene suave y solicitar una revisión si no mejora.
Sangrado acompañado de mal aliento persistente Acumulación de placa, inflamación o presencia de bolsas que deben valorarse. Pedir una exploración odontológica y comentar desde cuándo aparece.
Sangrado con retracción o movilidad Posible afectación de los tejidos que sostienen el diente. Solicitar una valoración periodontal sin retrasarla.
Sangrado espontáneo o difícil de controlar Inflamación intensa, traumatismo, alteración de la coagulación u otra causa. Buscar atención profesional prioritaria, especialmente si el sangrado es abundante.

Qué debes saber: un episodio aislado tras un cepillado fuerte no se interpreta igual que un sangrado frecuente, espontáneo o acompañado de inflamación, retracción o movilidad. Observa la evolución, mantén una higiene suave y solicita valoración profesional cuando el problema persista o presente señales adicionales.

Además, conviene que el profesional registre las mediciones relevantes y pueda enseñarte su evolución. Comparar el sangrado, la profundidad de las bolsas y la higiene entre distintas revisiones permite saber si el tejido está respondiendo.

Desconfía de las promesas absolutas, de los diagnósticos hechos sin exploración y de los tratamientos presentados como idénticos para todo el mundo. La salud periodontal requiere una mirada individual, porque la distribución de la enfermedad, los factores de riesgo y la respuesta al tratamiento cambian de una persona a otra.

Cuando el sangrado se repite, conviene valorar el conjunto de señales

Un pequeño sangrado aislado después de una maniobra brusca no tiene el mismo significado que una encía que sangra cada día, de forma espontánea o junto con inflamación, mal aliento, retracción o movilidad. El síntoma debe interpretarse dentro de un contexto y nunca como un diagnóstico cerrado.

Durante siete días, anota cuándo aparece el sangrado, en qué zona lo observas y si se acompaña de inflamación, mal aliento, sensibilidad o molestias. Este registro no sustituye una valoración, pero puede ayudarte a explicar con mayor precisión lo que has observado durante la consulta.

Esta información es orientativa y no sustituye una valoración odontológica. Si el sangrado es abundante, persistente o aparece junto con inflamación importante, fiebre, supuración, movilidad dental o dificultad para respirar, busca atención profesional.

Referencias consultadas:

  • Deng, K., Pelekos, G., Jin, L., & Tonetti, M. S. (2021). Gingival bleeding on brushing as a sentinel sign of gingival inflammation: A diagnostic accuracy trial for the discrimination of periodontal health and disease. Journal of Clinical Periodontology, 48(12), 1537–1548.
  • Farina, R., Simonelli, A., Trombelli, L., Chew, R. J. J., Tu, Y. K., & Preshaw, P. M. (2026). Clinical efficacy of interventions based on professional mechanical plaque removal in the treatment of dental biofilm-induced gingivitis: A systematic review and meta-analysis. Journal of Clinical Periodontology, 53(4), 572–595.
  • Herrera, D., Tonetti, M. S., Chapple, I., et al. (2025). Consensus Report of the 20th European Workshop on Periodontology: Contemporary and emerging technologies in periodontal diagnosis. Journal of Clinical Periodontology, 52(S29), 4–33.
  • Sanz, M., Herrera, D., Kebschull, M., et al. (2020). Treatment of stage I–III periodontitis—The EFP S3 level clinical practice guideline. Journal of Clinical Periodontology, 47(S22), 4–60.