Bultitos en la zona íntima: qué son las verrugas genitales y cuándo preocuparse

verrugas en los genitales
Detectar un cambio en la zona íntima genera ansiedad, pero la información médica clara puede marcar la diferencia entre el miedo y el manejo adecuado.

Una persona se mira al espejo y detecta unos pequeños bultos en la zona íntima. La reacción inmediata es el miedo: ¿Será algo grave? ¿una infección de transmisión sexual? Las dudas se acumulan, y el estigma hace el resto. Pero, como en casi todo en salud, la información veraz es la mejor herramienta para calmar la ansiedad y evitar acciones precipitadas. Esta guía nace con ese objetivo: explicar, desde un enfoque médico claro y accesible, qué significan realmente estas lesiones genitales, cuándo debemos preocuparnos y qué opciones hay hoy para manejarlas.

Desde la perspectiva clínica, las verrugas genitales suelen estar causadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH), especialmente por los genotipos de bajo riesgo. Sin embargo, no todo lo que parece una verruga lo es. Existen condiciones benignas, variantes anatómicas normales e incluso infecciones distintas al VPH que pueden parecer lo mismo a simple vista. Por eso, identificar con precisión qué tipo de lesión estamos viendo es clave para actuar con sentido común y sin alarmismos.

A lo largo de esta guía abordaremos en detalle qué son las verrugas anogenitales, cómo se diferencian de otras lesiones similares, en qué casos conviene hacer pruebas o biopsias, qué tratamientos tienen mayor respaldo científico hoy, y cuál es el rol de la vacuna del VPH en la prevención y posible tratamiento. Además, incluimos un apartado esencial: cómo cuidar la salud emocional y las relaciones de pareja cuando entra en juego el miedo, el rechazo o la ansiedad que estas lesiones pueden generar.

¿Qué son de verdad las “verrugas en los genitales”?

Las verrugas en los genitales (condilomas acuminados) son lesiones provocadas por la infección de bajo riesgo del VPH, sobre todo genotipos 6 y 11. Suelen verse como pápulas blandas, del color de la piel o rosadas, aisladas o en grupos con superficie rugosa “en coliflor”. Pueden aparecer en pene, vulva, periné, región perianal y zona anal, así como en vagina o uretra. El diagnóstico es clínico, basado en la inspección; no se recomienda hacer pruebas de VPH para “confirmar” porque no cambian la conducta ni orientan el tratamiento de las verrugas visibles (CDC, 2021).

En mujeres, el cuadro clínico es similar. A veces coexiste con infección subclínica del cuello uterino, pero las verrugas en genitales de la mujer no implican por sí mismas un problema oncológico: los tipos del VPH que causan verrugas son diferentes de los que se asocian a lesiones precancerosas. Esta distinción tranquiliza y orienta expectativas (BASHH, 2024). Aun así, el seguimiento ginecológico con citología o prueba de VPH sigue siendo importante como parte del control rutinario de salud sexual.

Lesiones que se parecen a verrugas y no lo son (verrugas en los genitales sin VPH)

verrugas en los genitales sin VPH
No todo lo que parece una verruga lo es. Esta guía visual compara lesiones comunes en la zona genital que pueden confundirse con VPH, y cuándo conviene consultar.

Decir “verruga” a cualquier bulto es un atajo que lleva a errores. He aquí lo más frecuente y práctico:

  • Pápulas perladas del pene (PPP): pequeñas cúpulas nacaradas en una o varias hileras alrededor de la corona del glande. Son normales, no contagiosas. La dermatoscopia muestra un patrón regular y uniforme.
  • Papilomatosis vestibular: proyecciones rosadas, blandas y simétricas en la cara interna de los labios menores. Suele no blanquear con el test de ácido acético (acetoblanco negativo) y no se relaciona de forma consistente con VPH. Es una variante anatómica sana y no requiere tratamiento (Khan et al., 2023).
  • Molusco contagioso: pápulas firmes con un pequeño hoyuelo central (umbilicación). Es otro virus, con curso autolimitado; en genitales conviene tratar para evitar extensión y transmisión (IUSTI, 2020; StatPearls, 2023).
  • Angioqueratomas de Fordyce: pápulas vasculares rojo oscuro o violáceas, a veces ásperas. La dermatoscopia revela “lagunas” rojas o azuladas bien delimitadas, lo que orienta a lesión vascular benigna, no a VPH (Jha et al., 2018).
  • Liquen escleroso o liquen plano hipertrófico: placas blanquecinas o violáceas que pican y pueden engrosar la piel. Precisan diagnóstico específico, seguimiento y tratamiento dermatológico; el liquen escleroso mal controlado aumenta el riesgo oncológico a largo plazo (BAD, 2018; EuroGuiDerm, 2025).
  • Condyloma latum (sífilis secundaria): placas húmedas, lisas y maceradas; se confunden con verrugas pero el manejo es radicalmente distinto. Debe solicitarse serología cuando hay duda (CDC, 2024).

Cuando el aspecto no encaja, cuando hay pigmentación irregular, ulceración, sangrado repetido o dudas razonables, es preferible evaluar con dermatoscopia y plantear biopsia. Las guías 2024 establecen criterios claros de cuándo biopsiar o derivar (BASHH, 2024).

¿Por qué aparecen y a quién afectan?

El VPH se transmite por contacto piel con piel en relaciones sexuales con o sin penetración. Las verrugas visibles aparecen semanas o meses después del contacto, aunque el virus también puede permanecer silencioso. No surge por “falta de higiene”. El preservativo reduce riesgo, aunque no lo elimina por completo, porque la piel alrededor queda expuesta (CDC, 2021; BASHH, 2024).

La mayor parte de casos clínicos de verrugas en los genitales se atribuye a VPH 6 y 11. La vacunación frente a estos tipos ha cambiado el panorama poblacional. Estudios de registros han documentado descensos sustanciales en diagnósticos y hospitalizaciones por verrugas anogenitales tras los programas de vacunación, con mayor impacto en cohortes jóvenes y cuando se incluye a varones (Nygård et al., 2023; Rashid et al., 2024).

Vacunación y lo que significa hoy

La vacuna VPH reduce la probabilidad de presentar verrugas cuando se administra antes del inicio de las relaciones sexuales. En un registro nacional con 2,2 millones de personas, recibir la vacuna cuadrivalente antes de los 14 años se asoció con un riesgo mucho menor de verrugas; el efecto bajó cuando se aplicó a edades mayores (Nygård et al., 2023).

En términos de salud pública, Australia ha observado un descenso muy marcado de hospitalizaciones y diagnósticos de verrugas tras ampliar la vacunación a varones, lo que refuerza el beneficio de estrategias de cobertura amplia (Rashid et al., 2024).

Cómo diferenciar sin cometer errores (y cuándo consultar)

En casa, conviene fijarse en tres detalles sencillos y prudentes:

  • Simetría y disposición. Lesiones simétricas en “hilera” alrededor del glande o del vestíbulo suelen sugerir PPP o papilomatosis vestibular, no VPH (Khan et al., 2023).
  • Textura y superficie. Aspecto liso y húmedo en placas amplias sugiere sífilis secundaria; superficie rugosa con proyecciones irregulares orienta a VPH; pápula con “hoyuelo” central es muy compatible con molusco (CDC, 2024; IUSTI, 2020).
  • Coloración y pequeños vasos. Variaciones rojizas o violáceas con puntos oscuros regulares invitan a pensar en angioqueratomas, algo benigno y vascular (Jha et al., 2018).

Aun con estas pistas, no es sensato tratarse sin diagnóstico. En consulta se dispone de dermatoscopia y, en manos entrenadas, ofrece patrones que ayudan a distinguir condilomas de otras lesiones vulvares o peneanas. Las guías recientes incluyen la dermatoscopia como herramienta útil para orientar y seleccionar casos de biopsia, aunque recalcan que el diagnóstico de las verrugas genitales sigue siendo clínico (BASHH, 2024; Ben Kahla et al., 2024).

Señales de alarma que exigen valoración médica

  • Lesiones que crecen rápido, sangran con facilidad o presentan pigmentación irregular.
  • Dolor persistente, ulceración o mal olor.
  • Antecedentes de inmunosupresión.
  • Sospecha de sífilis u otras ITS.
  • Embarazo con lesiones extensas.

Estos escenarios justifican consulta y, en ocasiones, biopsia selectiva para confirmar el diagnóstico (BASHH, 2024; CDC, 2024).

Tratamientos actuales para verrugas genitales: qué funciona y qué esperar

Tratamientos para verrugas genitales
Existen diversas opciones terapéuticas para tratar las verrugas genitales.

El tratamiento de las verrugas genitales ha evolucionado en los últimos años gracias a nuevos enfoques y tecnologías que buscan no solo eliminar las lesiones visibles, sino también reducir al mínimo las recurrencias. Hoy sabemos que el Virus del Papiloma Humano (VPH), causante de estas verrugas, puede permanecer en estado latente incluso después de un tratamiento exitoso. Por eso, el objetivo realista es el control clínico, no la erradicación definitiva del virus.

Cada caso requiere un abordaje individualizado según el tipo, la localización y la cantidad de lesiones, así como el perfil del paciente. Existen terapias tópicas, físicas, inmunológicas e incluso combinadas, con respaldo en estudios y guías clínicas recientes.

A continuación, se resumen las opciones más efectivas hasta la fecha, con sus ventajas, limitaciones y contexto de uso recomendado:

– Tópicos de primera línea

  • Podofilotoxina: en ciclos pautados para uso domiciliario. Funciona bien en lesiones pequeñas con educación adecuada para evitar irritación.
  • Sinecatequinas: al 15% como alternativa con perfil local tolerable.

Las guías siguen considerándolos esquemas válidos para casos seleccionados. La adherencia y el tamaño de la lesión condicionan el resultado (BASHH, 2024).

– Terapias físicas

  • Crioterapia: eficaz y disponible, aunque precisa varias sesiones y puede dejar molestias transitorias.
  • Electrocirugía o láser CO₂: útiles en lesiones extensas o pediculadas, con resolución rápida de la lesión visible.

El reto está en las recurrencias, por posibles focos subclínicos alrededor (BASHH, 2024).

– Fotodinámica con 5-ALA (ALA-PDT)

En los últimos años, la terapia fotodinámica con 5-aminolevulínico ha ganado peso en áreas anogenitales difíciles y en recidivas. Un metaanálisis de 2025 enfocado en verrugas perianales e intraanales sugiere tasas de recurrencia más bajas frente a alternativas locales clásicas en escenarios específicos, probablemente por su efecto sobre infección subclínica alrededor de la lesión (Liu et al., 2025).

– Inmunoterapia intralesional

Para verrugas recalcitrantes, la inyección intralesional de antígenos (por ejemplo, BCG, MMR o Candida) ha mostrado eficacia en ensayos aleatorizados; un metaanálisis en red de 2023 situó BCG entre las mejores opciones en eficacia global para condiloma acuminado, seguida de MMR y Candida (Liu & Qi, 2023). Estas terapias estimulan una respuesta inmune con potencial de aclarar lesiones tratadas y a distancia. La disponibilidad y la experiencia local condicionan su uso.

¿Y la vacuna VPH si ya hay lesiones?

La indicación principal de la vacuna VPH es la prevención. Sin embargo, análisis poblacionales muestran que, a mayor cobertura, menor carga de verrugas, lo que refuerza su importancia. En personas con diagnóstico reciente, la vacunación aporta protección frente a nuevas infecciones por tipos incluidos y favorece la salud pública. El beneficio “terapéutico” directo sobre una lesión concreta sigue en evaluación y no forma parte de las recomendaciones estándar (BASHH, 2024; Nygård et al., 2023).

¿Cuándo biopsiar o derivar?

  • Lesiones atípicas por color o forma.
  • Falta de respuesta a esquemas apropiados.
  • Inmunosupresión.
  • Sospecha de neoplasia intraepitelial o carcinoma.

Las guías 2024 definen estos supuestos y recuerdan que la biopsia no es rutinaria en verrugas típicas (BASHH, 2024).

Prevención realista y hábitos que sí suman

  • Vacunación: completar pauta según edad y calendario de su país. Protege frente a VPH 6/11 causantes de muchas verrugas genitales y frente a tipos oncogénicos 16/18, entre otros (Nygård et al., 2023).
  • Barrera: preservativo y campo de látex reducen riesgo.
  • Cuidado de la piel: evitar depilado agresivo sobre lesiones visibles para no autoinocular.
  • Revisión y asesoramiento: especialmente útil en parejas nuevas o múltiples.

Estas medidas no eliminan el riesgo por completo, aunque sí lo reducen con claridad (CDC, 2021; BASHH, 2024).

Cuidar la cabeza también: ansiedad y vida sexual

El impacto emocional es real. Las verrugas en los genitales afectan la percepción del cuerpo y la espontaneidad sexual. La literatura reciente documenta peor función sexual y calidad de vida en hombres y mujeres con verrugas activas, con más ansiedad, vergüenza y evitación del contacto. Este daño tiende a mejorar cuando se controla la lesión y se aborda el estigma con información y apoyo (Elhamady et al., 2025; Sagar et al., 2024; Mark-Wagstaff, 2023).

Cómo hablarlo en pareja

  • Explicar que el VPH es común y, muchas veces, transitorio.
  • Acordar medidas concretas durante el tratamiento: barrera, pausas si hay dolor o irritación.
  • Pactar un lenguaje cuidadoso: no usar términos culpabilizantes.
  • Pedir ayuda profesional si el malestar no cede.

Más allá del diagnóstico: tratar, prevenir y cuidar la salud íntima completa

La inmensa mayoría de bultos anogenitales se diagnostican bien con una exploración cuidadosa y, si hace falta, con dermatoscopia. No todo es VPH, y entre las alternativas hay entidades benignas que solo requieren educación y tranquilidad. Cuando se confirma que son verrugas en los genitales, existen tratamientos eficaces y opciones para escenarios complejos. La vacuna VPH aporta un beneficio preventivo sólido y un efecto poblacional evidente. Cuidar la piel y cuidar la cabeza van juntos: resolver dudas, sostener la comunicación en pareja y buscar ayuda profesional cuando la ansiedad y vida sexual se resienten forman parte del tratamiento.


Referencias consultadas

  • British Association for Sexual Health and HIV. (2024). British Association for Sexual Health and HIV national guideline for the management of anogenital warts in adults (2024). BASHH. https://www.bashh.org/_userfiles/pages/files/resources/agw_2024.pdf
  • Centers for Disease Control and Prevention. (2021). Anogenital warts: Human papillomavirus (HPV) infection — treatment guidelines (2021). CDC. https://www.cdc.gov/std/treatment-guidelines/anogenital-warts.htm
  • Leslie, S. W., et al. (2023). Genital warts (condylomata acuminata) – StatPearls. StatPearls Publishing. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK441884/
  • Nygård, M., et al. (2023). Quadrivalent HPV vaccine effectiveness against anogenital warts: A registry‑based study of 2.2 million individuals. Vaccine. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37516572/
  • Ong, M. M., et al. (2025). Human papillomavirus vaccine for the prevention and management of genital warts: Emerging evidence on reduction in wart recurrences and onset delay. The Journal of Dermatological Reviews. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2950198925000698
  • World Health Organization. (n.d.). About genital HPV infection and vaccines. CDC STI info (US CDC content). https://www.cdc.gov/sti/about/about-genital-hpv-infection.html

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿Las verrugas en los genitales son siempre por VPH?

En la mayoría de casos sí, por tipos 6/11. Aun así, hay verrugas en los genitales sin VPH en el lenguaje coloquial porque se llama “verruga” a PPP, papilomatosis vestibular, molusco o angioqueratomas, que no son VPH ni se tratan como tal (Khan et al., 2023; IUSTI, 2020; Jha et al., 2018).

¿Cuándo se hace biopsia?

Solo si el aspecto es atípico, si no hay respuesta al tratamiento, si hay inmunosupresión o si se sospecha malignidad. En verrugas “de libro”, no se biopsia de rutina (BASHH, 2024).

¿Las verrugas en la zona intima desaparecen solas?

Pueden remitir espontáneamente, aunque no es predecible. Las opciones activas aceleran el control clínico y alivian la ansiedad y vida sexual asociadas (BASHH, 2024; Mark-Wagstaff, 2023).

¿Qué hay de la ALA-PDT y de las inyecciones?

Son opciones útiles en recidivas o lesiones complejas. La ALA-PDT muestra menos recurrencias en región perianal/intraanal en análisis recientes; la inmunoterapia intralesional ha mostrado eficacia en ensayos, con BCG bien posicionada en comparaciones indirectas (Liu et al., 2025; Liu & Qi, 2023).

¿La vacuna VPH sirve si ya hubo verrugas?

Previene nuevas infecciones por los tipos incluidos y aporta beneficios poblacionales; no se indica para “curar” una lesión existente. Es recomendable completar esquema según edad (BASHH, 2024; Nygård et al., 2023).

¿Cómo afecta a las verrugas en genitales mujer el ciclo o el embarazo?

Los cambios hormonales pueden facilitar crecimiento temporal de lesiones. Se eligen técnicas seguras para cada etapa, evitando químicos contraindicados en gestación. La guía de 2024 ofrece pautas conservadoras y seguras (BASHH, 2024).