La soledad, cuando nos enfrentamos a esta realidad interior

soledad

Enfrentarnos a nuestra soledad implica encargarnos de nuestra condición de seres humanos, conocernos. Implica también querernos profundamente para poder enfrentarnos al mundo de la mejor manera.

La soledad es un círculo de energía con numerosas capas que mantenemos en nuestro diario vivir. Podemos conseguirnos rodeados de personas, tal vez con la pareja y en un lugar estable y feliz. Cuando nos damos cuenta nos estamos sintiendo profundamente solos e incomprendidos.

Al enfrentarnos a esta realidad interior tenemos dos caminos a explorar: Dejar que ese sentimiento se mantenga en nosotros y crezca sin sentido dentro de nosotros. Y el otro camino sería abrazarlo, comprenderlo y elevarlo. La última opción nos lleva a un sendero sumamente fructífero para nuestro crecimiento personal. Además nos permite comprender el valor de la soledad en nuestra vida.

A veces nos damos cuenta que hemos pasado mucho tiempo desatendiéndonos a nosotros mismos. Por lo que incluso viviendo en función de lo que los demás quieren o esperan de nosotros. Existen momentos dentro de nosotros en los que nuestra sonrisa habitual desaparece y es ahí donde nos encontramos con un yo diferente, más real, crudo y confundido. Nos damos cuenta que solo nos hemos dedicado más al “hacer” que al ser y debemos volver a centrarnos.

Vamos a conocer de qué manera podemos enfrentarnos a nuestra soledad y hacerla nuestra aliada. Veamos algunos consejos:

Soledad, aceptarla como autoconocimiento

Tomarnos el tiempo para estar con nosotros mismos y asumir nuestra soledad basal. Sería una manera positiva de ver todos aquellos rincones que necesitan de nuestra atención como el redescubrimiento de nuestras pasiones, anhelos y lo que nos hace felices.

Para seguir creciendo

Es darnos cuenta que la mejor compañía somos, en última instancia, nosotros mismos. Nos permitiría desarrollar un espacio de mayor confianza y compañía permanente. Siempre podemos confiar en nosotros mismos.

Amarnos realmente

En este sentido, al aceptar nuestras zonas oscuras encontramos un lugar de amor verdadero y perdurable.

Al enfrentarnos a la nuestra soledad no implica aislarnos del mundo. Es hacernos cargo de nuestra condición de seres individuales, conocernos y querernos para enfrentar al mundo lo mejor que podamos.

Si te gustó este artículo no olvides compartirlo en tus redes favoritas!