
La rinoplastia es, sin lugar a dudas, una de las intervenciones más solicitadas dentro del mundo de la cirugía estética moderna. Durante las últimas décadas, esta técnica ha experimentado una transformación radical, con la adopción de nuevas tecnologías que han perfeccionado el procedimiento, mejorando mucho los resultados y disminuyendo notablemente las molestias postoperatorias. Hoy, estamos ante una auténtica revolución en el abordaje quirúrgico de la nariz gracias a avances como la rinoplastia con ultrasonido, también conocida como rinoplastia piezoeléctrica o cirugía nasal ultrasónica.
En España, este tipo de procedimientos ha sido adoptado con entusiasmo por un grupo selecto de especialistas que buscan precisión milimétrica sin sacrificar la seguridad ni la naturalidad de los resultados. Un nombre de referencia en este ámbito es el del Dr. Alejandro Flores, considerado por muchos como el mejor cirujano en rinoplastia en Málaga. Este médico otorrinolaringólogo, con dedicación exclusiva a la cirugía nasal funcional y estética, combina su pericia técnica con un enfoque empático y cercano. Dirige el centro Rebel Noses, donde integra tecnologías de vanguardia como la rinoplastia ultrasónica para ofrecer soluciones personalizadas a cada paciente.
He preparado este artículo, para conocer a fondo qué es la rinoplastia ultrasónica, cómo funciona, en qué se diferencia de la técnica tradicional, cuáles son sus indicaciones, sus ventajas, sus riesgos, y, en definitiva, responder a la pregunta que muchos pacientes se hacen: ¿Qué tan recomendable es la rinoplastia ultrasónica?. Todo ello, por supuesto, basándonos exclusivamente en estudios científicos y literatura médica especializada, nada de propagandas ni noticias alteradas.
¿Qué es la rinoplastia ultrasónica y por qué es revolucionaria?
La rinoplastia ultrasónica es una técnica quirúrgica que permite remodelar la estructura ósea de la nariz mediante vibraciones de alta frecuencia, aplicadas con un instrumento llamado piezotomo. Este bisturí piezoeléctrico produce microvibraciones ultrasónicas que cortan exclusivamente el hueso, respetando los tejidos blandos circundantes como cartílago, mucosa y piel (Gerbault et al., 2016). Esta característica diferencial, supone una ventaja interesante respecto a la rinoplastia tradicional, que recurre a martillos, cinceles y limas para fracturar el hueso, con el consiguiente trauma y menor control del trazo quirúrgico.
La técnica fue introducida alrededor de 2013 por el cirujano francés Olivier Gerbault, quien diseñó y adaptó herramientas piezoeléctricas específicas para su uso en rinoplastia. Desde entonces, ha sido objeto de múltiples estudios que demuestran su eficacia y seguridad (López Pinto, 2023). Básicamente, esta modalidad ofrece una alternativa más delicada, precisa y respetuosa con la anatomía nasal, permitiendo un resultado más predecible tanto en forma como en función.
Debo mencionar que la rinoescultura, mantiene los objetivos fundamentales de la rinoplastia clásica: corregir deformidades nasales, mejorar la estética facial y, cuando es necesario, optimizar la función respiratoria. Lo que cambia radicalmente es la forma en que se interviene el hueso, pasando de fracturas ciegas a cortes planificados bajo visión directa (Excellence Esthétique, 2022).
Diferencias clave entre rinoplastia tradicional y ultrasónica

Comparar estas dos técnicas, no se hace con la intensión de proclamar ganadores o perdedores, sino entender que el avance tecnológico permite mejorar procesos quirúrgicos ya establecidos. A continuación, te presento un resumen de las diferencias más importantes:
1. Instrumentación:
- Tradicional: martillos, cinceles y limas, herramientas manuales que datan de hace más de un siglo
- Ultrasónica: bisturí piezoeléctrico (piezotomo) que vibra entre 20 y 35 kHz, actuando únicamente sobre el hueso.
2. Precisión:
- Tradicional: cortes menos controlados, fracturas impredecibles
- Ultrasónica: corte milimétrico guiado por el cirujano, con total control de la dirección y profundidad (Gerbault et al., 2016).
3. Daño tisular:
- Tradicional: mayor daño en mucosa y tejidos blandos, más sangrado
- Ultrasónica: mínima agresión a tejidos blandos, menor sangrado, lo que incluso evita el uso de tapones en muchos casos (Schoustra et al., 2022).
4. Resultado estético:
- Tradicional: mayor riesgo de irregularidades y asimetrías óseas
- Ultrasónica: contornos más suaves, simetría precisa, y aspecto más natural (Taglialatela & Regalado, 2021).
5. Recuperación:
- Tradicional: inflamación y moretones notables durante la primera semana
- Ultrasónica: menor edema y equimosis, con retorno temprano a las actividades habituales (Safia et al., 2024).
¿Cómo funciona la tecnología piezoeléctrica en cirugía nasal?
La base física de esta técnica es el efecto piezoeléctrico: ciertos cristales o cerámicas generan vibraciones ultrasónicas cuando son estimulados eléctricamente. Estas microvibraciones se transfieren a una punta metálica que actúa como cuchilla vibratoria. Al entrar en contacto con el hueso nasal, corta de forma eficaz sin afectar estructuras blandas.
Esto permite:
- Cortes dirigidos y milimétricos sin fracturas accidentales
- Preservación de la mucosa nasal, lo que reduce el riesgo de infecciones y otras complicaciones
- Mayor seguridad en pacientes con huesos frágiles o en reoperaciones (Lema Balla et al., 2025).
Lo más interesante, la intervención se realiza bajo visión directa gracias al abordaje abierto y la disección subperióstica extendida, lo cual otorga al cirujano una vista completa de la anatomía ósea en tiempo real.
Indicaciones: ¿para quién es ideal esta cirugía?
Es importante entender que, sí la rinoplastia piezoeléctrica ofrece ventajas innegables, pero no es adecuada para todos los pacientes. De acuerdo a la literatura científica, los candidatos ideales son aquellos que requieren modificaciones óseas significativas, como:
- Eliminación de gibas dorsales
- Corrección de asimetrías óseas
- Reducción de la anchura del dorso nasal
- Revisión de rinoplastias previas con irregularidades óseas
- Pacientes con huesos frágiles o delgados, como adultos mayores.
Por otro lado, en casos donde el cambio deseado se limita a cartílago nasal (p. ej., refinamiento de la punta), el uso de ultrasonido aporta poco valor. De hecho, el bisturí piezoeléctrico no actúa sobre cartílago blando ni tejidos musculares, por lo que su empleo se restringe a la fase ósea de la cirugía (Gerbault et al., 2016).
Como en toda intervención, la clave está en una evaluación rigurosa y un diagnóstico personalizado.
Beneficios reales: precisión, seguridad y estética natural

Si algo hace distinguir a esta técnica frente a la convencional, es su capacidad para ofrecer resultados más precisos y estéticamente refinados, sin necesidad de incrementar los riesgos para el paciente. De hecho, los beneficios de la rinoplastia ultrasónica han sido confirmados por diversos estudios clínicos de alta calidad, que destacan ventajas en tres dimensiones clave: precisión quirúrgica, seguridad intraoperatoria y resultados estéticos.
1. Precisión quirúrgica:
Gracias al control fino del bisturí piezoeléctrico, el cirujano puede realizar osteotomías bajo visión directa, cortando solo el hueso necesario, sin astillamientos ni fracturas indeseadas. Esto se traduce en dorsos nasales lisos, simetría perfecta entre lados y ausencia de escalones óseos palpables.
Un estudio de Gerbault et al. (2016) demostró una tasa de revisiones inferior al 6%, con cero complicaciones estructurales postquirúrgicas atribuibles a cortes defectuosos.
2. Seguridad del procedimiento:
La técnica ultrasónica, al ser menos traumática, reduce el edema postoperatorio, minimiza los moretones y permite al paciente reincorporarse más rápidamente a su vida diaria. En el metaanálisis de Safia et al. (2024), que evaluó más de 600 pacientes, se reportó menor uso de analgésicos, menor sangrado y una notable reducción de equimosis periorbitarias.
3. Resultados estéticos naturales:
Los contornos obtenidos con esta técnica tienden a integrarse de forma más armónica con la morfología facial. Narices rectas, sin hundimientos excesivos, sin irregularidades ni colapsos laterales, son el estándar alcanzado. Esto se debe no solo a la precisión del corte, sino también a la posibilidad de limar milimétricamente la giba dorsal o asimetrías laterales sin fracturar los huesos por completo (Taglialatela & Regalado, 2021).
El procedimiento paso a paso: de la consulta al quirófano
Hablar de cirugía nasal ultrasónica no implica solo el momento quirúrgico. La experiencia comienza mucho antes y finaliza bastante después del paso por el quirófano. Aquí explicamos, en términos sencillos pero técnicos, cómo se desarrolla este procedimiento:
- Evaluación inicial: es una consulta médica con examen físico detallado y fotografías de referencia. Se valoran tanto los aspectos estéticos como funcionales (respiración, desviación septal, etc.).
- Planificación quirúrgica: se define si el abordaje será cerrado o abierto (el más común en técnica ultrasónica), y se trazan los cambios deseados. Se decide el uso de ultrasonido para la fase ósea del procedimiento.
- Cirugía: realizada bajo anestesia general. Se expone la anatomía nasal y se trabajan los cartílagos de forma clásica. Luego, el piezotomo entra en acción para remodelar el hueso con precisión. Todo bajo visión directa.
- Cierre y férula: se reposicionan los tejidos, se cierra la piel con suturas finas y se coloca una férula externa sobre el dorso nasal. En la mayoría de casos, no se usan tapones, gracias a la mínima agresión intranasal (Schoustra et al., 2022).
- Alta y recuperación: en pocas horas se da el alta hospitalaria. Se indica reposo relativo y seguimiento estricto en las primeras semanas.
Recuperación postoperatoria: menos dolor, mejor resultado
Como es de imaginar, uno de los puntos que más preocupan a los futuros pacientes es el postoperatorio. Y nuevamente, la rinoplastia con ultrasonido marca una diferencia notable respecto a la técnica tradicional.
Según los datos recogidos en múltiples ensayos clínicos, el trauma reducido en tejidos blandos se traduce en:
- Menor dolor postoperatorio (Safia et al., 2024)
- Reducción visible del edema facial desde el tercer o cuarto día
- Menos uso de analgésicos
- Vuelta al trabajo o vida social en 7 a 10 días, con maquillaje ligero.
También, la precisión quirúrgica hace que los resultados visibles sean más fieles al plan preoperatorio. Esto tiene un impacto psicológico importante: el paciente no solo sufre menos, sino que ve antes el resultado deseado, reforzando su confianza en la decisión tomada.
¿Cuáles son los riesgos y limitaciones? Todo lo que debes saber
Como en toda intervención quirúrgica, es fundamental ser honestos: no existen técnicas exentas de riesgos. Sin embargo, lo que diferencia a la rinoplastia piezoeléctrica es que los riesgos no son mayores a los de la técnica convencional, y algunos incluso se reducen.
Riesgos comunes a cualquier rinoplastia
- Infecciones postquirúrgicas
- Cicatrices internas que dificulten la respiración
- Reacciones adversas a la anestesia
- Necesidad de retoques estéticos
Riesgos particulares reducidos con técnica ultrasónica
- Menor probabilidad de fracturas desviadas o incompletas
- Reducción significativa de lesiones mucosas o sangrado
- Disminución de la necesidad de taponamiento nasal
- Menor tasa de cirugías de revisión por irregularidades óseas (Gerbault et al., 2016)
Limitaciones
- Técnica útil solo en fase ósea: los cartílagos se trabajan con métodos convencionales
- Requiere curva de aprendizaje por parte del cirujano
- No está disponible en todos los centros ni en todos los países
- Su coste puede ser ligeramente superior al de una rinoplastia convencional.
Es por esto que antes de decidirse, es importante consultar con un cirujano experimentado en esta técnica, como el ya mencionado Dr. Alejandro Flores, quien no solo maneja la tecnología, sino que comprende los matices anatómicos y estéticos necesarios para lograr el resultado ideal.
¿Qué tan recomendable es la rinoplastia ultrasónica?
Llegamos al corazón de la cuestión. ¿Qué tan recomendable es la rinoplastia ultrasónica? Esta pregunta ha sido objeto de numerosos estudios científicos y es, también, la principal duda de muchos pacientes.
La evidencia científica actual respalda con fuerza esta técnica:
- Mejora la precisión quirúrgica (Gerbault et al., 2016)
- Disminuye el trauma y las complicaciones (Safia et al., 2024)
- Acelera la recuperación postoperatoria (Schoustra et al., 2022)
- Aumenta la satisfacción de los pacientes con los resultados estéticos (López Pinto, 2023)
Por tanto, ¿Qué tan recomendable es la rinoplastia ultrasónica? Si el objetivo es remodelar el dorso nasal con seguridad, obtener un resultado natural y minimizar las molestias postoperatorias, es una opción altamente recomendable repito, siempre que sea realizada por un especialista capacitado y en un entorno clínico adecuado.
Preguntas frecuentes antes de decidirte
- ¿La rinoplastia ultrasónica es más cara? Puede tener un coste ligeramente superior debido al equipamiento y experiencia requerida, pero muchas clínicas ofrecen precios ajustados por su creciente demanda.
- ¿Es más larga la operación? No necesariamente. Aunque al principio la técnica requería más tiempo, los cirujanos con experiencia logran tiempos quirúrgicos similares a los de la técnica convencional.
- ¿Puede hacerse en cualquier nariz? No. Está indicada especialmente para correcciones óseas. Para retoques en la punta o cartílago, se usará la técnica clásica.
- ¿Qué tan recomendable es la rinoplastia ultrasónica? en términos de precisión, recuperación y resultado estético, es altamente recomendable si está indicada para tu caso.
Tecnología, precisión y confianza para una nariz perfecta
No tengo dudas de que la rinoplastia ultrasónica representa una evolución significativa dentro de la cirugía estética nasal moderna. A través del uso de tecnología piezoeléctrica, ofrece una alternativa más precisa, segura y menos invasiva a la rinoplastia tradicional, reduciendo complicaciones, acelerando la recuperación y mejorando notablemente los resultados estéticos. Todo esto, además, respaldado por estudios clínicos rigurosos y una creciente aceptación entre los especialistas mejor formados del mundo.

Eso sí, te recomiendo informarte a fondo, elegir bien al cirujano (como el Dr. Alejandro Flores, referencia como mejor cirujano en rinoplastia en Málaga) y comprender las verdaderas capacidades de la técnica, de esa manera podrás una decisión segura y consciente. La cirugía es solo una parte del viaje; lo fundamental es hacerlo con criterio, ciencia y confianza.
Referencias:
- Gerbault, O., Daniel, R. K., & Kosins, A. M. (2016). The role of piezoelectric instrumentation in rhinoplasty surgery. Aesthetic Surgery Journal, 36(1), 21–34. https://doi.org/10.1093/asj/sjv167
- Gerbault, O. (2022, julio 10). Ultrasonic rhinoplasty (entrevista e información para pacientes). Excellence Esthétique – Dr. Gerbault. Recuperado de https://excellence-esthetique.fr/en/ultrasonic-rhinosculpture/
- Lema Balla, J. C., Reyes Bailón, D. A., Picasso Arias, C., Cedeño Camacho, K. Y., & Morales Ormaza, L. E. (2025). La nueva era de la rinoplastia en dos versiones: tradicional y ultrasónica. Actualizando conceptos, técnicas e innovación y seguridad. Revista Científica Internacional Arandú UTIC, 12(1), 2826–2843. https://doi.org/10.69639/arandu.v12i1.776
- López Pinto, M. A. (2023). Rinoplastia asistida por piezoeléctrico: artículo de revisión. Revista FASO, 30(1), 30–35. Recuperado de https://faso.org.ar/revistas/2023/1/5.pdf
- Safia, A., Abd Elhadi, U., Farhat, R., Elgrinawi, S., Safieh, J., Bader, R., … Massoud, S. (2024). Is piezosurgery associated with improved patient outcomes compared to conventional osteotomy in rhinoplasty? A systematic review and meta-analysis of RCTs. Journal of Clinical Medicine, 13(13), 3635. https://doi.org/10.3390/jcm13133635
- Schoustra, E., van Maanen, P., den Haan, C., Ravesloot, M. J., & de Vries, N. (2022). Postoperative care in ultrasonic rhinoplasty: is nasal packing necessary? European Archives of Oto-Rhino-Laryngology, 279(10), 5029–5035.
- Taglialatela, S., & Regalado, A. (2021). Ultrasonic-assisted preservation rhinoplasty: a safe and effective technique. Aesthetic Plastic Surgery, 45(4), 1521–1530.
































