Técnicas de trabajo emocional, el lado contrario de parecer felices

Técnicas de trabajo emocional

Técnicas de trabajo emocional, el lado contrario de parecer felices. Un trabajo pionero de Arlie Hochschild distingue el trabajo emocional en dos tipología: la actuación profunda y la superficial. Esta última es cuando adaptamos nuestras expresiones faciales y corporales sin importar nuestro estado emocional.

Un típico ejemplo sería cuando ponemos una sonrisa sin estar felices. A diferencia de esta, en la actuación profunda tratamos de cambiar el modo en que nos sentimos pensando en emociones deseables o restándole importancia a las experiencias negativas. Un ejemplo particular sería tratar con un cliente difícil y pensar en que se acercan las vacaciones.

En ambas técnicas nos pueden ayudar a desarrollar mejores relaciones en el hogar y el trabajo hasta cierto punto. La actuación profunda puede aflorar un sentimiento más genuino.

Técnicas de trabajo emocional y las emociones laborales

La mayoría de los estudios prácticos señalan las consecuencias negativas sobre las emociones laborales. Es poco saludable cuando se usa la actuación superficial porque provoca un conflicto interno.

En varios estudios del 2011 se demostró que la actuación superficial está ligada al agotamiento y a la tensión. A esto se añade menor satisfacción en el trabajo y un sentimiento de poca conexión a la organización. También provoca problemas de insomnio, dolores de cabeza y de pecho.

Por su parte la actuación profunda al parecer tiene algunos beneficios como: mayor realización personal, satisfacción de los clientes y mayor vinculación con la empresa. Esto tal vez es debido a que ayuda a extraer emociones más autenticas. Igualmente ayuda a desarrollar interacciones sociales más gratificantes.

La actuación profunda también tiene su lado negativo. Al parecer está ligada a un mayor agotamiento emocional y problemas psicosomáticos.

Parece contradictorio pero ambas actuaciones parecen ser dañinas para los empleados.

Si el trabajo emocional nos agota y nos origina estrés y tensión termina teniendo un impacto negativo en nuestras relaciones.

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