
En este blog hemos hablado varias veces sobre la radioterapia. Ese tratamiento que hace tragar profundo a más de uno, pero que es una de las mejores armas que disponemos para luchar contra el cáncer. Puede sonar intimidante, y sí, es normal tener un nudo en el estómago cuando te lo mencionan por primera vez. Pero lo cierto es que este procedimiento de alta precisión, aplicada con tecnología avanzada, se ha convertido en uno de los pilares fundamentales para el tratamiento oncológico, ayudando a reducir tumores y mejorar la calidad de vida.
Ahora bien, cuando hablamos de radiación, es inevitable pensar en sus efectos secundarios. Y aquí fundamental hablar de la alimentación, que como es lógico, juega un papel fundamental, tanto para la recuperación como para la asimilación del tratamiento. A menudo, las personas se preguntan: ¿Qué debe comer una persona que recibe radioterapia? o, en su contraparte, ¿Qué no debe hacer una persona que recibe radioterapia?. Son las consultas más comunes, y por desgracia, muchas veces no se responden con la profundidad ni la sensibilidad que merecen. Porque no se trata solo de «comer sano«, sino de sostener el cuerpo en un momento clave, de ayudar a que cada célula que no fue alcanzada por la radiación tenga la fuerza suficiente para aguantar y recuperarse.
En este artículo, quiero recorrer todo lo que necesitas saber sobre la alimentación recomendada durante el tratamiento con radioterapia. Desde lo que debes priorizar en tu dieta, hasta cómo adaptar las comidas según los efectos secundarios. También voy a hablarte de herramientas prácticas para planificar tu menú y ajustar tu alimentación si eres vegetariano o vegano. Y por supuesto, resolveremos esa gran duda que todos se hacen al menos una vez: ¿Qué debe comer una persona que recibe radioterapia?
¿Por qué la nutrición es esencial durante la radioterapia?
Cuando se inicia un tratamiento de radiación, el cuerpo entra en una fase de altísima exigencia. Ya tiene bastante lidiar con el tumor, para ahora también aguantarse la radiación que, aunque focalizada, puede afectar tejidos sanos cercanos. Y esto desencadena una serie de efectos secundarios que dificultan algo tan cotidiano como sentarse a disfrutar de un buen plato de comida.
Comer bien en este contexto no es opcional, es una obligación clínica. Está demostrado que una nutrición adecuada durante la radioterapia contribuye a:
- Mantener el peso corporal y las reservas de energía
- Reparar los tejidos dañados por la radiación
- Fortalecer el sistema inmune, reduciendo el riesgo de infecciones
- Mejorar la tolerancia al tratamiento, reduciendo la intensidad de los efectos adversos
- Acelerar la recuperación después de finalizar las sesiones.
No se trata simplemente de comer más, sino de hacerlo mejor. Y sobre todo, ingerir de comer lo que se tolera. Como bien señala el National Cancer Institute, los efectos secundarios pueden afectar la digestión, el gusto, el apetito e incluso la capacidad de tragar (Cancer.gov). Por eso es clave anticiparse, adaptar la dieta a cada etapa del tratamiento y ajustar en función de los síntomas.
¿Qué debe comer una persona que recibe radioterapia?

Esta pregunta, que parece sencilla, es el corazón de este artículo. Porque la respuesta tiene matices; lo que debe comer una persona que recibe radioterapia varía según cómo se sienta, qué parte del cuerpo está siendo tratada, y qué síntomas está experimentando. Pero hay una base sólida que no cambia, y es la siguiente:
Proteínas de alta calidad
Las proteínas son esenciales para reparar tejidos. Una persona en tratamiento debería incluir proteína en cada comida principal, priorizando:
- Carnes magras: pollo, pavo, pescado
- Huevos y lácteos (si se toleran)
- Legumbres como lentejas, garbanzos, frijoles
- Tofu, tempeh y productos de soya (en pacientes vegetarianos o veganos)
- Frutos secos, semillas y batidos enriquecidos.
En caso de pérdida de apetito, los expertos recomiendan recurrir a suplementos nutricionales, batidos con proteína en polvo, o alimentos con alta densidad calórica (Cancer.org).
Calorías suficientes (energía)
Uno de los grandes retos en la radioterapia es mantener el peso. Cuando el apetito desaparece o hay náuseas, es fundamental priorizar alimentos densos en calorías y nutrientes, como:
- Aguacate, aceite de oliva, crema de frutos secos
- Leche entera o fortificada
- Pan con mantequilla o mermelada
- Purés enriquecidos con queso o leche.
Y si no se toleran sólidos, se puede recurrir a sopas crema, purés, licuados o papillas.
Carbohidratos de calidad
Son la principal fuente de energía. Se deben elegir carbohidratos complejos, como:
- Avena, arroz integral, pasta o pan integral.
- Papas, camote, quinoa.
- Frutas cocidas o en compota.
Es importante evitar en lo posible los azúcares simples o productos ultraprocesados. Pero si hay pérdida de peso o bajo apetito, pueden permitirse en pequeñas cantidades para aportar energía.
Grasas saludables
Aportan calorías, ayudan a absorber vitaminas y tienen un efecto antiinflamatorio. Recomendadas:
- Aceite de oliva o canola
- Frutos secos y semillas
- Aguacate y aceitunas
- Evita frituras, grasas trans y excesos de grasa saturada.
Frutas y verduras
Aportan antioxidantes, fibra y vitaminas esenciales. Pero es importante ajustarlas según la tolerancia:
- Cocidas o al vapor si hay molestias digestivas
- En compota, asadas o licuadas si hay dificultades para masticar
- Crudas solo si se toleran bien y no hay mucositis ni diarrea.
Cinco porciones al día es la meta ideal, aunque durante la radioterapia, lo más importante es lograr una ingesta suficiente, no perfecta.
Lácteos o sustitutos
Son buena fuente de proteínas y calcio, recomiendan 2–3 porciones al día. Para quienes no los toleran, hay opciones vegetales enriquecidas (leche de soja, avena o almendra con calcio y vitamina D). El yogur y kéfir aportan probióticos, muy útiles si ha habido diarreas (Rochepacientes.es).
Hidratación
Fundamental, la deshidratación es común durante la radioterapia por vómitos, diarrea o simplemente falta de sed. Beba al menos 8 vasos al día, repartidos en sorbos frecuentes. Sume líquidos con:
- Infusiones suaves
- Caldos
- Jugos naturales diluidos
- Gelatinas, polos helados, frutas acuosas.
Evite alcohol y bebidas con cafeína (Cancer.gov).
Cómo adaptar la alimentación a los efectos secundarios
Como ya te adelantaba, durante la radioterapia, es común que aparezcan síntomas que alteran el gusto, el apetito o la capacidad de comer. No es igual planificar una comida cuando uno se siente bien que cuando tiene náuseas, fatiga o boca seca. Aquí van algunos ejemplos prácticos y medidas específicas que puedes aplicar según el caso.
Pérdida de apetito
- Comidas pequeñas y frecuentes (cada 2-3 horas)
- Priorizar calorías y proteínas en cada bocado
- Usar suplementos o batidos nutritivos
- Comer “por reloj” más que por hambre
- Aprovechar las horas del día con más energía (mañanas)
- Tener snacks disponibles (frutos secos, yogures, barritas).
Náuseas
- Alimentos fríos o templados (evitan olores fuertes)
- Dieta “BRAT”: banana, arroz, puré de manzana, tostadas
- Té de jengibre, caramelos de menta
- Evitar fritos, comidas pesadas o muy condimentadas
- Comer despacio, en pequeñas porciones
- Medicación antiemética indicada por el médico (Cancer.gov).
Boca seca
- Sorbos constantes de agua
- Alimentos blandos, con salsa, caldos o cremas
- Chicles o caramelos sin azúcar (estimulan saliva)
- Evitar comidas secas, duras o picantes
- Higiene bucal estricta, con enjuagues sin alcohol.
Cambios en el gusto u olfato
- Marinados o adobos para carnes
- Sustituir carnes que saben mal por huevo, tofu, pescado
- Usar utensilios no metálicos (reducen sabor metálico)
- Servir la comida de forma atractiva, con salsas o colores
- Endulzar o acidificar comidas según lo que se tolere.
Planificación del menú: organización práctica que marca la diferencia

Cuando uno está atravesando sesiones de radioterapia, la energía no siempre acompaña. Hay días buenos, días regulares y otros donde hasta calentar una sopa parece una odisea. Por eso, según guías clínicas y nutricionistas especializados en oncología, la planificación alimentaria anticipada es clave (Cancer.org, Cancer.gov).
Organizar tu menú semanal te permite:
- Asegurar que estás recibiendo todos los grupos de alimentos esenciales
- Ahorrar tiempo y reducir el estrés de pensar qué comer a última hora
- Tener opciones ya listas para los días donde predomina el cansancio o la inapetencia
- Adaptar el menú según cómo te sientas cada día.
¿Cómo hacerlo?
Los expertos recomiendan armar un menú tipo con:
- 3 comidas principales (desayuno, almuerzo, cena)
- 2 o 3 colaciones (media mañana, merienda, snack nocturno)
- Un esquema que incluya proteínas, carbohidratos, grasas saludables, frutas y verduras.
Por ejemplo, un almuerzo equilibrado podría incluir: arroz integral, pollo al horno, puré de zanahoria y una rodaja de aguacate. Si ese día te sientes sin fuerzas, puedes tener la versión blanda ya lista en el congelador: arroz blanco, pollo desmenuzado en caldo, puré de papa.
Es útil tener siempre una opción “plan B” para cada comida en caso de síntomas como náuseas o mucositis. Así, si ese estofado que planeaste no entra ni con calzador, puedes reemplazarlo por un batido nutritivo con leche, plátano y avena, que es más suave y aporta energía.
Muchos nutricionistas oncológicos coinciden en que tener la nevera y despensa abastecidas con productos de fácil preparación (lentejas cocidas, yogures, sopas congeladas, purés ya preparados) puede marcar la diferencia entre comer y no comer (Rochepacientes.es, MSKCC.org).
Adaptaciones según síntomas o condiciones específicas
Cada cuerpo responde distinto a la radiación; hay pacientes que apenas notan molestias y otros que enfrentan efectos secundarios como mucositis, diarrea, fatiga o alteraciones digestivas. Según el National Cancer Institute y el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, adaptar la textura y tipo de alimentos según cada síntoma es fundamental para mantener una alimentación adecuada (Cancer.gov, MSKCC.org).
A continuación, comparto un resumen práctico basado en lo que indican los expertos:
Cuadro de adaptación alimentaria según síntomas
| Síntoma | Adaptación sugerida según especialistas |
|---|---|
| Boca seca (xerostomía) | Alimentos blandos y jugosos, sorbos frecuentes de agua, evitar texturas secas |
| Náuseas | Comidas frías o templadas, evitar olores fuertes, preferir alimentos neutros |
| Diarrea | Dieta baja en fibra, arroz blanco, caldos claros, evitar vegetales crudos y lácteos |
| Estreñimiento | Fibra gradual (frutas, avena), buena hidratación, actividad ligera diaria |
| Fatiga | Preparaciones simples, comidas listas para calentar, ayuda de familiares |
| Cambios en el gusto u olfato | Marinados, utensilios no metálicos, platos visualmente atractivos |
| Dificultad para masticar/tragar | Papillas, purés, batidos espesos, carnes molidas en salsa |
Para el desarrollo de este cuadro, me basé en datos extraidos de: Cancer.gov y Cancer.org.
Estos ajustes mejoran la tolerancia y te ayudan a prevenir la pérdida de peso y disminuyen el riesgo de desnutrición, lo cual puede afectar directamente la evolución del tratamiento (Rochepacientes.es).
Alimentación en pacientes vegetarianos o veganos
Aquí es donde muchos se preocupan: “¿Y si no como carne, puedo alimentarme bien durante la radioterapia?”. La respuesta, según las guías clínicas de nutrición oncológica y asociaciones como Rochepacientes.es, es un rotundo sí. Pero con matices.
Los profesionales insisten en que una dieta basada en plantas puede ser adecuada en todas las etapas del tratamiento, siempre y cuando se planifique correctamente.
Nutrientes clave a vigilar:
- Proteína: usar combinaciones legumbre + cereal (lentejas con arroz), derivados de soja (tofu, tempeh), frutos secos y semillas.
- Hierro: presente en vegetales, pero menos absorbible. Se recomienda combinar con vitamina C (por ejemplo, lentejas con jugo de naranja).
- B12 y vitamina D: necesitan suplementación o alimentos fortificados.
- Omega-3: usar chía, linaza o suplementos de microalgas.
En mi revisión encontré varios menús modelo propuestos por nutricionistas especializados que combinan estos elementos con éxito. Por ejemplo:
- Desayuno: avena cocida con leche de soya fortificada, chía y frutas.
- Almuerzo: guiso de lentejas con arroz y zanahoria.
- Cena: tofu salteado con verduras y quinoa.
- Snacks: frutos secos, hummus con pan integral, batido de plátano con bebida vegetal.
Y todo esto puede ajustarse también según síntomas. Por ejemplo, si hay mucositis, se pueden preparar estos platos en puré o en forma de batido suave. Como en toda persona con cáncer, el monitoreo profesional es fundamental, pero no es necesario renunciar a las convicciones alimentarias.
¿Qué no debe hacer una persona que recibe radioterapia?
Así como hay cosas que ayudan, también hay conductas que, según la literatura médica, pueden dificultar la tolerancia o eficacia del tratamiento.
Aquí te detallo, basándome en fuentes como Cancer.org, Cancer.gov y MSKCC.org, qué no debe hacer una persona que recibe radioterapia:
- No ayunar ni saltear comidas importantes: la energía y los nutrientes son esenciales para el cuerpo durante este proceso. Saltarte comidas agrava la pérdida de peso y la fatiga.
- Evitar el consumo excesivo de suplementos sin indicación médica: algunos productos naturales pueden interferir con el tratamiento (ej. antioxidantes en dosis altas).
- No abusar del alcohol: irrita los tejidos, interfiere con la hidratación y la absorción de nutrientes.
- Evitar alimentos muy procesados: embutidos, ultraprocesados, azúcares simples… No nutren y muchas veces desplazan a opciones más útiles.
- No ignorar los síntomas digestivos: náuseas persistentes, diarrea o estreñimiento no son “parte normal” del tratamiento. Deben comunicarse al equipo de salud para ajustar el tratamiento.
- No seguir dietas restrictivas extremas: no es momento de hacer “dietas detox” ni eliminar grupos alimentarios por moda.
La alimentación debe ser adaptada, no dogmática. Comer lo que se tolera, lo que nutre, lo que ayuda al cuerpo a resistir. Como bien recogen las guías del National Cancer Institute, “la flexibilidad es parte de la estrategia nutricional en oncología” (Cancer.gov).
Lo importante no es solo comer, sino nutrirse con sentido durante la radioterapia
Comer durante la radioterapia no es solo un acto fisiológico, es una estrategia clínica, una herramienta terapéutica, una forma de autocuidado. A lo largo de este artículo, intenté responder esa pregunta que ronda muchas cabezas: ¿Qué debe comer una persona que recibe radioterapia?. Y como habrás visto, no hay una sola respuesta, pero sí un camino común: adaptar, escuchar al cuerpo y sostener la nutrición como parte integral del tratamiento.
Desde las proteínas reparadoras, hasta los líquidos suaves que alivian la garganta irritada, cada bocado puede ser un aliado. Los expertos coinciden en que una buena alimentación mejora la tolerancia al tratamiento, reduce complicaciones, y favorece una recuperación más rápida y menos dolorosa.
También es importante recordar que la planificación puede ayudarte a tener siempre opciones disponibles, incluso en días complicados. Que si eres vegetariano o vegano, con buena asesoría puedes cubrir todas tus necesidades. Y que sí, también hay cosas que debes evitar, como el alcohol, el ayuno o los suplementos sin control.
Por encima de todo, la alimentación durante esta etapa debe ser compasiva, flexible y centrada en el bienestar. Y si un día solo puedes con una sopa tibia o un batido frío, eso también está bien. Comer, en este contexto, es curarse.
Referencias
- American Cancer Society. (2022). Nutrition for people with cancer. https://www.cancer.org/cancer/survivorship/be-healthy/nutrition.html
- Memorial Sloan Kettering Cancer Center. (2023). Eating well during cancer treatment. https://www.mskcc.org/cancer-care/patient-education/eating-well-during-cancer-treatment
- National Cancer Institute. (2023). Eating hints: Before, during, and after cancer treatment (NIH Publication No. 18-2079). https://www.cancer.gov/publications/patient-education/eating-hints
- Roche Pacientes. (2021). Guía de nutrición para pacientes con cáncer. https://rochepacientes.es
- MSKCC. (2023). Tips for managing eating problems during cancer treatment. https://www.mskcc.org/cancer-care/patient-education/nutrition-and-cancer
- Alivia Cáncer. (2023). Consejos de alimentación para pacientes oncológicos. https://www.alivia.es/blog
- Rocky Mountain Cancer Centers. (2022). Nutrition during radiation therapy. https://www.rockymountaincancercenters.com/nutrition-radiation
- Mevaterapia. (2021). Alimentación durante radioterapia y mucositis. https://www.mevaterapia.com.ar






























