La hipersexualidad: una realidad que se extiende a gran velocidad

la Hipersexualidad
Esta tendencia cala con mucha profundidad y se extiende como una plaga.

 En niños y niñas resulta precoz, innatural e insana

La hipersexualidad es una tendencia que prioriza el valor sexual de la persona por sobre cualquier otra cualidad definitoria. Esta tendencia se está extendiendo con suma rapidez especialmente en la infancia, destruyéndola.

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Poco a poco nos acercamos a un punto en que la persona ya no tiene valor a no ser que tengan una apariencia deseable. En la mayoría de los casos es una apariencia basada en cuerpos imposibles y cánones que desnaturalizan lo humano.

Esta tendencia cala con mucha profundidad y se extiende como una plaga. Ella supone reconocer el valor social en función del deseo sexual. Lo que significa, que cuanto más deseo sexual despierte, mas valor sexual tiene la persona. Sus consecuencias pueden repercutir gravemente en el bienestar y en el equilibrio de la persona.

Esa búsqueda de la eterna juventud y la apariencia física en muchos casos es ilógica y poco natural. Lo único que se logra es un deseo que nunca se consigue porque lo que se persigue es imposible. Esto puede terminar convirtiéndose en una obsesión que genera frustración.

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La hipersexualidad se extiende con mucha rapidez y condena a nuestros niños

La hipersexualidad en la infancia

Casi siempre vemos niños, y en especial niñas, que asumen patrones y valores que no les corresponde por su edad. Sorprendentemente lo hacen ante una mirada pasiva de los adultos y la sociedad.

La hipersexualidad se extiende con mucha rapidez y condena a nuestros niños, en especial a niñas, en la búsqueda del cuerpo imposible y aspecto perfecto. Son valores y principios que quedan en la superficie sin llegar al fondo. De esta forma dejan de lado otras cualidades de las personas haciendo de ellos objetos en lugar de sujetos.

“La sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados demasiados precoces”. Así define por primera vez el concepto de la hipersexualidad infantil en un informe de Bailey en 2001. Esta sexualización resulta, no solo excesivamente precoz, sino innatural e insana para su desarrollo.

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